Estados Unidos no va por el grande, sino por el chico.

Es decir, no va por el tal Andy, al que ya le retiró la visa; va por su papi, Andrés Manuel, el expresidente de las mentiras y de la corrupción, el líder moral de Morena.

Y fue el tío del tal Andy y hermano de AMLO quien lo expresó, José Ramiro, ahora conocido como el: “Si no me ayudas, no me friegues”.

Al mismo tiempo, otro hijo de AMLO, José Ramón, subió a redes una foto donde aparece afuera de un restaurante texano.

Pero es el mismo del escándalo de la casa gris, la residencia donde vivía con su esposa de origen estadounidense, propiedad de una empresa favorecida con contratos de Pemex, en el sexenio de su papi.

Y mientras Andy llama a la nación—nadie lo pela— a prepararnos ante una inminente invasión gringa, la embajada de ese país fijó su postura.

Una visa constituye un privilegio, no un derecho garantizado.

Y advirtió: “Estados Unidos cancelará cualquier visa cuando existan razones para hacerlo, sin importar quién sea el titular”.

Nada más faltó que dijera: aunque haya sido presidente de México y viva en el rancho La Chingada, allá por Palenque, en Chiapas.

Y es que no quieren al chico, sino al grande.

Tenía razón el subsecretario Christopher Landau: sírvete más palomitas, te encantará el siguiente acto.

El episodio contra los narcopolíticos morenistas que conforman la lista negra que encabeza Rubén Rocha, quien sigue escondido.

Pero que iría dirigida al principal, AMLO, y sus gobernadoras y gobernantes de Baja California, Michoacán, Tamaulipas, Zacatecas, entre otros.