El expresidente Andrés Manuel López Obrador le dejó a la presidenta Claudia Sheinbaum una herencia negra, plagada de corrupción y de impunidad.

Ahora, la Fiscalía General de la República va contra funcionarios de la Administración del Patrimonio de la Beneficencia Pública por haber dispuesto de manera ilegal de 600 millones de pesos en la compra de certificados bursátiles.

Especularon con 600 millones de pesos destinados a auxiliar en materia de salud a la población que vive en pobreza extrema.

Junto a ese nuevo caso de corrupción del sexenio de AMLO, están los 15 mil millones de pesos que se robaron de la desaparecida Segalmex.

El sexenio del “no robarás” salió del “sí robaste”, con impunidad hasta el momento.

Añada el caso de Francisco Garduño, aún titular del Instituto Nacional de Migración, que está acusado de la muerte de 40 indocumentados durante el incendio en la Estación Migratoria de Ciudad Juárez.

En Birmex detectaron más de 500 millones de pesos en la compra de medicamentos y de material sanitario echado a perder, caducos.

Además, el aumento del robo de gasolina y la impunidad en la llamada Estafa Maestra y la inseguridad con gobernadores morenistas que puso López Obrador y que son señalados por el Gobierno estadounidense de Donald Trump.

Para precisar tan solo una muestra: Sinaloa, Zacatecas, Guerrero, Tabasco, Tamaulipas, Chiapas, entre otros.

En muy poco tiempo, la historia ya juzga, con hechos, la trayectoria de corrupción, ineficiencia y de errores del expresidente López Obrador, cuya imagen comienza a quebrarse.