Desde la rectoría de la Universidad Autónoma de Coahuila han salido dardos envenenados hacia los aspirantes a suceder al rector, Salvador Hernández Vélez.

Líneas a periodistas para tratar de sacarlos de balance a quienes no quieren hacer olas por los tiempos de política que se viven en torno a la elección de Gobernador del estado.

Llama la atención de este Mirón que solo a la titular de la Unidad Laguna, Sandra López Chavarría, ni le llegan los dardos envenenados de acelere.

Ella con la propuesta que ya llegó al Consejo Universitario de que el próximo rector sea mujer la tiene en aparente calma, protegida por un proyecto incuestionable.

Sin embargo, y al mismo tiempo, el movimiento de todos contra todos y de protección a Sandra ha provocado un ambiente que tampoco es propicio en tiempos donde solo la elección de gobernador es importante para el sistema político, ligado al universitario.

Los tiempos de la política deben respetarse, pero, al mismo tiempo, también las aspiraciones legítimas de los aspirantes y no utilizarlas para el juego de la sucesión, perdón, imposición.

Las consecuencias se pueden desbordar sin necesidad solo por cerrarle el paso a quienes aspiran, y solo para defender, en este caso a Sandra López Chavarría, que, como principal activo, tiene que ser parte del grupo del cacique de la UAdeC en la Laguna, el todavía inmortal, Manuel Medina.