Si algo ha caracterizado al Gobierno de Miguel Riquelme son las cuestiones de seguridad, algo que a veces no lo percibimos por qué nos acostumbramos a vivir en paz, incluso olvidando los tiempos de zozobra que vivimos allá por el 2011.
Coahuila es un oasis en medio de estados dominados por la delincuencia organizada, basta leer reportajes periodísticos en donde se da constancia de lo que sucede en Zacatecas, Tamaulipas y Nuevo León.
Pero la seguridad no es algo que se dé de la noche a la mañana, es un trabajo constante, coordinado y estratégicamente planeado para combatir a quien pretenda ingresar a Coahuila.
Tan solo este jueves, mientras el gobernador Riquelme se encontraba reunido con los maestros de la sección 38, de nueva cuenta, por una de las brechas en el municipio de Villa Unión, un comando armado intentó ingresar, pero fue repelido a tiempo por las fuerzas de seguridad estatales con ayuda de la Guardia Nacional y del Ejército.
La seguridad es un trabajo diario, no se puede bajar la guardia, no se puede relajar, y eso es precisamente lo que se ha hecho en este sexenio, tal como lo dijo el gober: entregará un estado seguro porque ese es el Coahuila que se ha construido en estos últimos seis años.







