Es una realidad. Cada vez son más las familias que, de otros estados, vienen a vivir a Coahuila.
También es una realidad que deciden abandonar su lugar natal por la inseguridad, la falta de empleos y de oportunidades, junto a los rezagos en materia de educación, de salud y de servicios básicos como agua potable, drenaje, alcantarillado, entre otros servicios que determinan la calidad de vida.
Ejemplo son las familias que llegan de Veracruz, Tabasco, Guerrero, Tamaulipas, Sinaloa y Michoacán, donde la inseguridad es insoportable y va en aumento.
Fíjese bien, estados gobernados por Morena.
Esas familias llegan a Coahuila y se asientan en municipios como Saltillo, Torreón, Ramos Arizpe, Acuña, Piedras Negras y Sabinas, en fin, en municipios que son atractivos.
Y lo son porque hay empleos, hay seguridad, hay educación, hay servicios de salud y hay vida.
Sus hijas e hijos pueden vivir en un estado con autoridades responsables.
El gobernador Manolo Jiménez puso en marcha el programa “Mujeres Echadas Pa’delante”, cuyo objetivo es que terminen su preparatoria.
En Coahuila, las mujeres tienen todas las oportunidades de superación y, ante cualquier agravio, existe toda una red de apoyo legal.
Y es que las mujeres son el pilar de las familias, ellas irradian el bienestar hacia sus hijas, hijos, esposos y la familia fortalece el tejido social.
Con un tejido social sano se accede a un mejor bienestar social, y en Coahuila las autoridades estatales y municipales tienen esa vía de trabajo en unidad y con esfuerzo sostenido.
Hay diferencias, y esas se reflejan en la calidad de vida.






