Bien por la Policía Municipal de Saltillo al no evadir su responsabilidad y detener al sujeto que golpeó a un periodista que solo cumplía su deber de informar, y bien también por sancionar al elemento policiaco que no intervino para poner orden.

El joven periodista Jerson Cardozo cubría una volcadura de un vehículo manejado por un joven en estado de ebriedad.

Su labor informativa se vio interrumpida al ser agredido verbal y físicamente por uno de los jóvenes.

RCG Media, con su periodista Osvaldo Quiroz, cubría también la noticia y grabó los hechos, igual que dos cámaras urbanas.

Al momento de la agresión al reportero, un policía estaba en el lugar y nunca intervino, bajo el argumento de que ya había terminado su horario de trabajo.

Respuesta que denota una evidente falta de ética profesional.

Sin embargo, el comisionado de Seguridad, Miguel Ángel Garza, ordenó la investigación y, en menos de cuatro horas, fue detenido el agresor, Marco Antonio “N”, de 30 años de edad.

Al mismo tiempo, se le brindó acompañamiento al reportero agredido para que presente la denuncia ante la Fiscalía estatal.

De la misma forma, se sancionó al policía que hizo a un lado su responsabilidad preventiva.

Es importante sentar ese precedente y que se aplique la ley contra el agresor y las medidas correctivas contra el policía.

El no hacerlo hubiera enviado una señal negativa al derecho de informar y a las garantías de quienes ejercemos esa libertad de expresión.

Coahuila es el estado más seguro del país, gracias a la voluntad del gobernador Manolo Jiménez y, en este caso en particular, del alcalde Javier Díaz, quien dio instrucciones para que se investigara y se actuara conforme a lo que marca la ley y se mantenga el derecho y las garantías hacia el ejercicio periodístico.