A 49 días de la elección del domingo siete de junio, el escenario para los electores es claro: seguir gobernados con estabilidad social y económica o dar un salto a la incertidumbre.
Y es que las realidades de los partidos políticos así lo demuestran.
Por un lado, la Alianza por la Seguridad PRI-UDC con un liderazgo político de Manolo Jiménez Salinas reconocido a nivel nacional por tener a Coahuila como el estado más seguro del país, el segundo más competitivo y con crecimiento en los niveles de calidad de vida de los Coahuilenses.
En sus candidatos y candidatas se siente la unidad, la preparación, su solidez y una oferta política basada en resultados, no en promesas, no en ocurrencias.
Su oferta política se basa en mantener la seguridad, el desarrollo económico y mejorar las condiciones de vida de los ciudadanos, con el reconocimiento y el respaldo de sectores populares, campesinos, trabajadores y del sector empresarial en todos sus niveles.
Enfrente, la alianza Morena-PT se nota dividida, desdibujada, inestable y falta de cohesión, que refleja los pleitos a nivel nacional.
Sus candidatos y candidatas van a la elección sin ofertas políticas sustentadas por la ausencia del trabajo territorial, por eso unos ya se bajaron y otros quieren abandonar sus candidaturas, al presagiar sus derrotas.
Luego aparece el PAN con una crisis interna con perfiles de candidatos y candidatas sin peso y sin posibilidades al ir solo en la elección.
Los partidos Nuevas Ideas, el Partido Verde y Movimiento Ciudadano buscan ganar terreno, pero carecen de experiencia y eso limita por mucho sus posibilidades ante un electorado que no los ve con capacidad de gobernar.
Hoy el 90 por ciento de la población de Coahuila es gobernada por la Alianza por la Seguridad.
Sí, la alianza PRI-UDC gobierna con estabilidad y con un rumbo claro que se traduce en mejoras en la calidad de vida de los coahuilenses.
Los resultados de la elección para diputados y diputadas serán el próximo domingo siete de junio y al día siguiente habrá resultados que enmarcarán la continuidad con estabilidad o el salto a la inestabilidad y a la incertidumbre.






