Cuando juegas a perder, lo mínimo que debes de hacer es obtener algo de esa derrota. Eso fue exactamente lo que cinco de seis candidatos que compiten por la alcaldía de Saltillo hicieron.

Yo no sé si sus expectativas de victoria están muy limitadas, pero lo que es un hecho es que todos, excepto uno, lo hicieron al anotarse no solo como candidatos a alcaldes, sino también como primeros en la lista de regidores, asegurando así su premio de consolación y su hueso por al menos tres años.

Pero vamos nombrando a los que se quisieron pasar de vivos: Alejandra Salazar Mejorado, de Morena; Amal Lizette Esper Serur, del Partido Acción Nacional; Diana Hernández, del Partido del Trabajo y Elisa Villalobos, del Partido Verde Ecologista, todos ellos serán regidores en caso de alcanzar al menos el tres por ciento de la votación, lo cual luce complicado para varios.

Pero también hay que mencionar que el único que no hizo semejante barbaridad fue el candidato de la Alianza por la Seguridad, Javier Díaz González, quien, tirándole a lo grande, anotó como primer regidor a Mario Mata Quintero, quien muy seguramente sí llegará hacerlo pase lo que pase.

Algo se tiene que hacer, habrá que legislar para que este tipo de situaciones no pasen, porque hay que ser claros: esto baja el nivel de competencia y por eso luego vemos cada cosa que para qué le cuento, si el próximo 14 de abril en el debate usted mismo se va a dar cuenta.

Cayeron en blandito, o al menos eso piensan algunos.