Vaticano.- En un discurso de alto calado político y espiritual ante el cuerpo diplomático acreditado en la Santa Sede, el Papa León XIV expresó este viernes su «grave preocupación» por la escalada de tensiones en el Caribe y el Pacífico, centrando su atención en la crisis que atraviesa Venezuela tras la reciente intervención militar de Estados Unidos y la captura de Nicolás Maduro.
El Sumo Pontífice hizo un llamado enérgico a la comunidad internacional para que la transición en el país sudamericano no se convierta en una lucha de intereses externos, sino en un proceso que priorice el bienestar de los ciudadanos venezolanos.
León XIV, quien ha seguido de cerca el derrocamiento del régimen chavista, insistió en que cualquier solución política debe ser pacífica y respetuosa del marco legal.
«Renuevo mi llamamiento para que se respete la voluntad del pueblo venezolano y se trabaje por la protección de los derechos humanos y civiles de todos, y por la construcción de un futuro de estabilidad y concordia», sostuvo el Pontífice.
Como guía espiritual, el Papa puso como ejemplo a los primeros santos venezolanos canonizados por él mismo el pasado octubre, José Gregorio Hernández y la hermana Carmen Rendiles, presentándolos como símbolos de una sociedad justa, libre y fraterna que el país necesita reconstruir.
El Papa no eludió los temas estructurales que han alimentado la crisis venezolana. Identificó al tráfico de drogas como una «lacra para la humanidad» y uno de los factores determinantes en la descomposición del tejido social en la región.
Reclamó un esfuerzo internacional conjunto para erradicar el narcotráfico y subrayó la urgencia de invertir en desarrollo humano, educación y empleo para rescatar a los jóvenes que caen en redes criminales.







