México.- Juana Barraza, conocida como «La Mataviejitas» y sentenciada a más de 759 años de prisión por 17 homicidios y 12 robos, ha encontrado una forma peculiar de generar ingresos dentro del Centro Femenil de Reinserción Social Santa Martha Acatitla: la venta de tacos de guisado.

De acuerdo con la diputada Rebeca Peralta, vicepresidenta de la Comisión de Derechos Humanos del Congreso local, Barraza prepara los guisos desde su celda y monta su puesto en la plancha de concreto del Edificio G los sábados, lunes y martes.

«Ella cocina dentro de su celda y esos días coloca una mesa para vender los tacos a otras internas,» explicó Peralta durante un recorrido reciente en el penal.

Condenada en 2008 por una de las cadenas perpetuas más largas en la historia penal de México, Barraza fue declarada culpable de asesinar a personas de la tercera edad, a quienes asfixiaba tras ganarse su confianza. Los crímenes ocurrieron entre finales de los años 90 y 2006, cuando fue arrestada.

Ahora, a sus 67 años, Barraza utiliza sus habilidades culinarias como parte de su vida dentro del penal. Aunque la venta de comida es común entre las internas, la figura de Barraza sigue generando controversia por su pasado.

Condiciones penitenciarias en Santa Martha
La visita de la Comisión de Derechos Humanos buscó evaluar las condiciones de reinserción social en el penal. Según Peralta, actividades como la venta de alimentos permiten a las internas generar ingresos y tener una ocupación productiva dentro de un entorno controlado.


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Sin embargo, el caso de Barraza, por su historial criminal y la notoriedad mediática que la rodea, resalta las complejidades del sistema penitenciario mexicano y la manera en que personas con condenas graves buscan adaptarse a su encierro.

El puesto de tacos de Juana Barraza es un recordatorio de cómo las dinámicas dentro de los centros de reinserción social pueden ofrecer, aunque sea de manera limitada, una segunda oportunidad para integrarse en una comunidad distinta a la que llevaron fuera de prisión.