Jalisco.- A sus 76 años, don Héctor no conoce el retiro. Cada mañana, desafiando el cansancio y, a veces, tomando hasta dos autobuses, llega a un supermercado para desempeñarse como empacador voluntario. Su historia no es la de un pasatiempo, sino la de una supervivencia económica que comparten millones de adultos mayores en el país.
Héctor forma parte del 70 por ciento de los adultos mayores que, según el INEGI, laboran en la informalidad, careciendo de seguridad social, sueldo fijo y prestaciones de ley.

Una vida en la informalidad: El origen del problema
Para don Héctor, el descanso es un lujo inalcanzable porque su vida laboral nunca estuvo ligada a un esquema de seguridad social. Trabajó 23 años como taxista independiente, un oficio que le permitió subsistir, pero que no le permitió acumular las semanas de cotización necesarias para una pensión.
«Yo trabajaba para una persona… pero no tenía prestaciones. Ahí no se da nada», relata. Tras una operación de la vista y enfrentarse a la diabetes (padecimiento que afecta al 25.6% de este sector), buscó empleo formal, pero se topó con la barrera de la edad.

Discriminación y precariedad: Las barreras del mercado
Ricardo Barbosa, secretario del Trabajo en Jalisco, señala que la discriminación laboral comienza drásticamente después de los 50 años. La idea errónea de que un trabajador mayor es «más costoso» limita sus opciones a empleos de medio tiempo y sin beneficios.
Salud en riesgo: La academia advierte sobre los peligros de esta necesidad de trabajar a edades avanzadas. Karla Patricia Vázquez, especialista de la Universidad de Guadalajara (CU Tonalá), explica que el esfuerzo físico excesivo y la falta de horarios para alimentación y medicación agravan enfermedades crónicas como:
- Hipertensión arterial: Afecta al 43.3% de los adultos mayores.
- Diabetes mellitus: Padecida por el 25.6%.
- Artritis: Presente en el 10.7%.

El vacío de denuncias y la amenaza tecnológica
A pesar de la evidente vulneración de derechos, existe una nula cultura de la denuncia. Al primer semestre de 2025, ni la Secretaría del Trabajo ni la Comisión Estatal de Derechos Humanos (CEDH) han recibido quejas por discriminación laboral por edad. Según Luz del Carmen Godinez, presidenta de la CEDH, esto se debe al desconocimiento de las herramientas legales por parte de los afectados.
Por si fuera poco, la automatización acecha los pocos espacios disponibles. Don Héctor reconoce que las cajas de autocobro en los supermercados han desplazado la labor de los empacadores, reduciendo sus oportunidades de recibir propinas, su único ingreso.
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El futuro de las próximas generaciones
El panorama para los millennials y generaciones posteriores no es más alentador. Especialistas de la Universidad de Guadalajara proyectan que, para el año 2050, la mayoría de las personas no tendrán una pensión suficiente y dependerán de esquemas de asistencialismo como la «Pensión del Bienestar», la cual califican como un «oxígeno vital pero insuficiente».
La recomendación institucional es clara: quienes trabajan de forma independiente deben buscar esquemas de cotización voluntaria al IMSS para evitar repetir la historia de don Héctor, quien a sus 76 años resume su realidad con una frase que resuena en miles de hogares mexicanos: «Me ajusto, o me ajusto a lo que hay».







