Ciudad de México.- Este 22 de marzo, en el Día Mundial del Agua, la realidad para millones de personas en México y el mundo es alarmante. Asael Bello, habitante de Iztapalapa, enfrenta una escasez constante de agua, con suministro limitado a dos o tres veces por semana. En los meses de sequía, la situación se agrava, con servicio reducido a solo un día y en condiciones deficientes. Como en su caso, el 41% del territorio mexicano vive una crisis hídrica, con municipios en sequía extrema o excepcional, según datos de la Comisión Nacional del Agua (Conagua).
El problema no es exclusivo de México. La Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO) estima que en 2025, cerca de 1,900 millones de personas vivirán en regiones con escasez absoluta de agua. La ONU advierte que la falta de este recurso impacta la salud, la nutrición y los medios de vida, mientras que la creciente demanda y la contaminación reducen aún más la disponibilidad de agua potable.
Ante este panorama, expertos como Mariana Rodríguez, de Rotoplas, y los fundadores de Somos Pura, Lucas y Leandro Barrionuevo, subrayan la necesidad de adoptar tecnologías de captación y reciclaje de agua. Además, destacan que inversiones en infraestructura hídrica no solo mitigarían la crisis, sino que generarían beneficios económicos. Si no se toman medidas urgentes, estudios advierten que las reservas de agua dulce podrían agotarse para 2040, dejando en riesgo a futuras generaciones.






