Inglaterra.- Una nueva tormenta sacude los cimientos del Palacio de Buckingham y el Departamento de Justicia de EE. UU. Según una investigación revelada por el diario The Sun, decenas de documentos electrónicos desclasificados del caso Jeffrey Epstein habrían sido modificados recientemente para eliminar referencias directas al príncipe Andrés, hermano del rey Carlos III.

La controversia estalló cuando el tabloide británico detectó que millones de menciones al entonces duque de York, presentes en archivos publicados meses atrás, han sido censuradas o «desaparecidas» de los servidores oficiales, siendo rastreables ahora únicamente mediante capturas de pantalla previas.

Los correos que «desaparecieron»
Entre los materiales presuntamente editados figura un correo electrónico de agosto de 2010 entre Epstein y una mujer rusa llamada Irina, donde se detallaba un encuentro con el príncipe. También se reporta la eliminación de mensajes donde el financiero describía a mujeres y coordinaba visitas logísticas al Reino Unido.

Aunque el príncipe Andrés ha negado categóricamente cualquier conducta indebida, la opacidad sobre quién ordenó estas ediciones —y si fueron resultado de una queja legal de su equipo— ha encendido las alarmas de la opinión pública.

La reacción de las sobrevivientes ha sido inmediata y devastadora. Jess Michaels, víctima de la red de trata, calificó estas acciones como «un encubrimiento del encubrimiento». Por su parte, Sky Roberts, hermano de la fallecida Virginia Giuffre —quien se quitó la vida en abril de 2025 tras años de lucha judicial—, cuestionó la doble vara de medir de la justicia:

“Es inaceptable que los nombres de los agresores poderosos se oculten bajo ‘misteriosas’ razones, mientras que los nombres de las víctimas permanecen expuestos al escrutinio público”, señaló Roberts.

Incluso dentro del espectro político estadounidense hay dudas. El congresista demócrata Jamie Raskin, quien ha tenido acceso a versiones sin editar, calificó las eliminaciones de nombres como «misteriosas y difíciles de explicar».

En el Reino Unido, el impacto ha llegado a las esferas más altas del poder. El exprimer ministro Gordon Brown ha exigido una investigación completa, alertando sobre una posible complicidad sistémica de figuras británicas en las redes de tráfico de Epstein.