Washington.- El Tribunal Supremo de Estados Unidos ratificó una norma federal que prohíbe a los condenados por violencia de género poseer armas, confirmando que este veto no viola la Segunda Enmienda de la Constitución, la cual garantiza el derecho a portar armas.

Con ocho votos a favor y uno en contra, el tribunal rechazó el argumento de Zackey Rahimi, un hombre de Texas detenido por amenazar a su pareja con un arma, pese a tener una orden de alejamiento por malos tratos. Tribunales inferiores habían fallado a favor de Rahimi, quien contaba con el apoyo de la Asociación Nacional del Rifle y la Fundación Segunda Enmienda.

El caso central abordaba si la Segunda Enmienda protege el derecho a portar armas incluso para individuos considerados peligrosos, o si se pueden imponer restricciones. El presidente del Tribunal Supremo, John Roberts, escribió que un individuo que represente una amenaza creíble puede ser desarmado temporalmente conforme a la Segunda Enmienda.

Esta decisión podría reforzar las regulaciones federales sobre armas, las cuales han sido cuestionadas desde que el Tribunal Supremo amplió los derechos de armas en 2022, al anular una ley de Nueva York que prohibía portar armas en público. El juez Clarence Thomas, quien redactó la opinión de 2022, fue el único disidente en este caso, argumentando que no existe un precedente histórico que revoque el derecho a portar armas basándose en una posible violencia interpersonal.

El fiscal general de Estados Unidos, Merrick Garland, celebró la decisión, afirmando que protege a las víctimas al mantener las armas fuera del alcance de personas peligrosas. Garland destacó que esta prohibición es consistente con el precedente de la Corte y la historia de la Segunda Enmienda.