México.- En un caso de corrupción y tráfico de drogas de gran escala, la Fiscalía General de la República (FGR) ha revelado una red de complicidad entre marinos, funcionarios públicos, agentes aduanales, empresarios gasolineros y criminales de alto nivel, en la que el Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) desempeñó un papel central. Esta red permitió la importación ilegal de combustibles y, potencialmente, el tráfico de fentanilo, generando millones de pesos en ingresos ilícitos para la organización criminal.
El caso revela que dos de los principales actores en este esquema ilícito fueron los hermanos Manuel Roberto y Fernando Farías Laguna, quienes ocupaban altos cargos dentro de la Armada de México. Los Farías Laguna, sobrinos políticos del ex Secretario de la Marina, Rafael Ojeda Durán, habrían facilitado el ingreso de «huachicol» fiscal a través de diversas aduanas del país, entre ellas las de Tampico, Altamira y Guaymas.
El control que los hermanos ejercían sobre estas aduanas les permitió manipular los procesos de importación y exportación, colocando en puestos clave a personal naval leal a su grupo o susceptible de ser sobornado. La operación se extendió a la importación de combustibles de origen ilícito, que era disimulada mediante la documentación de productos legales, como aditivos para aceites lubricantes.
En las indagatorias, la FGR identificó a varias empresas vinculadas directamente con el CJNG en la importación de combustibles. Las principales beneficiarias de este esquema ilegal fueron Intanza y Azteca Cone, ambas con domicilios fiscales en Nuevo León. Estas compañías habrían sido responsables de la importación de millones de litros de gasolina y diésel a través de la aduana de Tampico, con la connivencia de los hermanos Farías Laguna.
Además, la empresa Mefra Fletes, con sede en Guadalajara, Jalisco, actuó como un puente clave entre el cartel y las operaciones logísticas de importación. La conexión entre Mefra y el CJNG estaba directamente relacionada con el ex juez Anuar González Hemadi, destituido por su vinculación con el grupo criminal “Los Porkys”, un caso mediático de violación a una menor en Veracruz.
Mefra Fletes no operaba sola. Según las investigaciones, la compañía trabajó con al menos 15 empresas factureras y fantasma que permitieron ocultar el verdadero origen de los productos importados. Entre los socios de Mefra destaca Eric Daniel Zamora Delgadillo, quien es señalado por las autoridades estadounidenses de lavar dinero para el CJNG a través de su empresa Ecocarburante. Además, Zamora fue incluido en la lista OFAC, la cual incluye a entidades relacionadas con crímenes financieros y narcotráfico.
Otra empresa que jugó un rol clave en el tráfico de combustible fue Ikon Mldstream LLC, con sede en Houston, Texas, que presuntamente vendió el producto ilegal en Estados Unidos antes de que llegara a México. Esta compañía, en conjunto con otras, fue responsable de la importación de 14 buques con gasolina ilegal, camuflajeada bajo la etiqueta de «aditivos».
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Según los registros entregados por la aduana de Tampico, entre 2024 y 2025, las empresas vinculadas a este esquema fueron responsables de la importación de millones de litros de combustibles. Los productos llegaron en 31 buques que, en realidad, transportaban gasolina, y no los aditivos como se había declarado en los pedimentos de importación.
El puerto de Guaymas también fue parte de este esquema. En marzo de 2025, el buque “Torm Agnes” arribó al puerto con diésel importado ilegalmente, a pesar de que las autoridades ya habían realizado operativos en Tampico para evitar la entrada de combustibles robados.







