Caracas.-  La presencia de un Boeing C-5 de las Fuerzas Armadas de Estados Unidos en una base del Caribe, sumada al despliegue de ocho buques militares con misiles y un submarino nuclear frente a las costas venezolanas, elevó este fin de semana la tensión entre Washington y Caracas. El gobierno estadounidense argumenta que las maniobras forman parte de su estrategia contra el narcotráfico, pero para Venezuela representan un intento de provocar un cambio de régimen.

El ministro de Defensa, Vladimir Padrino López, denunció que EE.UU. realiza vuelos de inteligencia sobre el territorio venezolano con la intención de justificar un plan de intervención militar. Aseguró además que la Casa Blanca busca desplazar al presidente Nicolás Maduro bajo el argumento de una amenaza regional.

El viernes, el Ejecutivo venezolano acusó a un destructor estadounidense de abordar una embarcación en la Zona Económica Exclusiva, donde se encontraban nueve pescadores. Según Caracas, dieciocho efectivos con armas largas ocuparon la nave, un hecho que calificó como una provocación directa.

En respuesta, el gobierno de Maduro ordenó reforzar la presencia militar en cinco regiones costeras, movilizar buques de la Armada y alistar a millones de milicianos en todo el país.

La crisis también ha involucrado a Puerto Rico, tras la visita del secretario de Guerra estadounidense, Pete Hegseth, a la isla. La gobernadora Jenniffer González reafirmó su apoyo a la estrategia de Washington y acusó a Maduro de ser el “líder del cartel en Venezuela”.

El mandatario venezolano respondió con ironía y desafió a González a “liderar personalmente” una eventual invasión contra su país.

La decisión de la gobernadora de convertir a Puerto Rico en centro logístico de operaciones militares estadounidenses en el Caribe ha generado divisiones internas. La oposición local y organizaciones ciudadanas han convocado protestas contra el despliegue, recordando que el archipiélago ya sufrió durante décadas las consecuencias de la presencia militar estadounidense en Vieques y Culebra, donde la Marina utilizó las islas como campos de tiro.