Michoacán.- En los dos meses previos a su asesinato el pasado 1 de noviembre, el alcalde de Uruapan, Carlos Manzo, utilizó sus redes sociales como un campo de batalla digital. Sus constantes publicaciones se convirtieron en una crónica de amenazas, operativos y un enérgico llamado a la intervención federal, documentando la asfixiante presencia del crimen organizado en la región.
Los mensajes del edil, que pintaban la realidad diaria de un municipio asediado por células como el CJNG y Los Caballeros Templarios, ahora ofrecen un macabro contexto a su homicidio.
Manzo no se guardó nada. Sus publicaciones detallaron desde decomisos de armas y drogas hasta la toma de decisiones extremas:
28 de Agosto: Captura de un «Operador Sumamente Peligroso». El alcalde informó sobre la detención de René Belmonte, “El Rino”, señalado como jefe de plaza del CJNG. Manzo advirtió que no era un «borrachito o un carterista», sino un individuo «sumamente peligroso» y operador de ilícitos en la región. Además, compartió videos que, según él, le hizo llegar la ciudadanía.
Llamado Sin Precedentes: En una acción inusual, Manzo les pidió directamente a los delincuentes: “Por favor de la manera más atenta se les hace un llamado para que salgan de Uruapan y dejen de lastimar a un pueblo…”
14 de Septiembre: Suspensión de Fiestas Patrias. Tras una agresión armada contra la policía municipal, el alcalde declaró código rojo y canceló las fiestas patrias para salvaguardar a la ciudadanía. Incluyó un llamado urgente y directo a la presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, para “respaldar al municipio de Uruapan… con toda la fuerza del estado Mexicano”.
17 de Septiembre: Reporte de Sicarios Abatidos. Tras un violento episodio en Caltzontzin, Manzo reportó y compartió fotografías de dos sicarios muertos, “Hommi” y “Águila”, dando a entender que podrían estar vinculados al asesinato de un policía local.

La intensa documentación pública del alcalde evidencia que, lejos de ignorar las amenazas, las enfrentó hasta el último momento. Su muerte, ocurrida en plena plaza pública, es el trágico desenlace de las amenazas que él mismo se encargó de dejar registradas.







