Estados Unidos.- Un accidente múltiple en la autopista US-60, entre las salidas de Greenfield y Val Vista en Arizona, pudo haber terminado en tragedia si no fuera por la intervención heroica de un oficial de policía y un bombero fuera de servicio. El suceso ocurrió la mañana del martes 18 de febrero, cuando una camioneta Nissan cayó de costado y se incendió tras ser impactada por una mezcladora de concreto, desencadenando un choque en cadena que involucró a siete vehículos.

El oficial Brian Larison, del Departamento de Policía de Chandler, cambió su ruta habitual esa mañana y, al notar la situación, detuvo su motocicleta para intervenir. Observó cómo la camioneta giraba y se incendiaba al caer. «Golpeé el vidrio cinco veces hasta que finalmente se hizo añicos», relató Larison, quien usó su bastón de motociclista para romper la ventana del vehículo.

Justo en ese momento, apareció Asa Paguia, bombero y paramédico del Departamento de Bomberos y Servicios Médicos de Peoria. Paguia, quien llevaba su equipo de protección en el baúl de su automóvil tras haber trabajado un turno adicional, se colocó el equipo y se unió a Larison en el rescate. Juntos lograron extraer a la conductora y alejarla del vehículo en llamas.

«Ella se aferró a mí al costado del camino, y la sostuve», dijo Larison con voz quebrada. «Le dije que la tenía». La mujer fue trasladada a un hospital con lesiones que no ponen en riesgo su vida, según el portavoz del Departamento de Seguridad Pública de Arizona, Bart Graves.

Las autoridades aún investigan las circunstancias del choque, incluido el rol del conductor de la mezcladora de concreto. Hasta el momento, no se han emitido cargos oficiales. Paguia, quien también es veterano de la Marina, destacó la importancia del trabajo en equipo: «El trabajo coordinado de Larison y los espectadores marcó la diferencia entre la vida y la muerte».

Para Larison, este suceso refleja el compromiso de su profesión: «El contrato dice que se paga con mi vida, si es necesario. Eso es lo que hacemos».