Estados Unidos.- En una votación ajustada y tras más de 24 horas de debate, la Cámara de Representantes de Estados Unidos aprobó este jueves la llamada “grande y bella” reforma fiscal del expresidente Donald Trump, una ambiciosa y polémica iniciativa que incluye recortes a programas sociales, un nuevo impuesto del 3.5% a las remesas, y un aumento significativo del presupuesto fronterizo, entre otros cambios.

Con 215 votos a favor, 214 en contra y una abstención, la propuesta superó la resistencia de un grupo de republicanos conservadores y fue aprobada sin un solo voto demócrata. La votación culminó poco antes de las 7 de la mañana, luego de una intensa jornada legislativa que incluyó debates en comités y en el pleno de la Cámara.

Entre los puntos más controvertidos destaca un nuevo impuesto del 3.5% sobre las remesas enviadas desde Estados Unidos por personas indocumentadas y con visas temporales. El impuesto no se aplicará a ciudadanos ni a residentes permanentes.

Además, se adelantó de 2029 a 2026 la entrada en vigor de los recortes a Medicaid, el programa de salud pública que beneficia a millones de estadounidenses de bajos ingresos. También se contemplan recortes a programas de asistencia alimentaria y aumentos a las deducciones fiscales estatales y locales.

“El presidente Trump no está esperando con su pluma para promulgarla, el pueblo estadounidense está esperando este libro, por resultados que van a cambiar su vida”, declaró el presidente de la Cámara, Mike Johnson, durante la sesión.

La bancada demócrata, encabezada por Hakeem Jeffries, criticó duramente la propuesta. “Esta ley dejará a más de 14 millones de personas sin cobertura médica, eliminará asistencia alimentaria a millones más y solo beneficia a los amigos millonarios del expresidente, como Elon Musk”, advirtió Jeffries.

La reforma también incluye un presupuesto fronterizo sin precedentes, con fondos para completar 701 millas de muro en la frontera con México, 900 millas de barreras fluviales y 629 millas de barreras secundarias. En total, se prevé un gasto de 147,000 millones de dólares en seguridad fronteriza, de los cuales 46,500 millones estarían destinados al Departamento de Seguridad Interna para finalizar el muro.

A pesar de su aprobación en la Cámara, la reforma enfrenta un camino difícil en el Senado. Un grupo de republicanos moderados y conservadores fiscales ya ha manifestado su desacuerdo con el tamaño de los recortes sociales y el monto del gasto fronterizo.

Si el Senado introduce cualquier modificación, el proyecto deberá someterse a un proceso de reconciliación legislativa y volver a votarse en ambas cámaras, lo que podría poner en riesgo su avance.