México.- A 365 días de haber iniciado su mandato, la presidenta Claudia Sheinbaum cerró su gira de rendición de cuentas en el Zócalo capitalino con un discurso enfocado en la unidad inquebrantable de la Cuarta Transformación, haciendo un llamado a sus correligionarios a no permitir que nadie divida el movimiento.
El evento conmemorativo, cargado de simbolismo político, entrelazó los logros del gobierno con fuertes mensajes internos, y reunió en el mismo templete a figuras clave de Morena que habían mantenido distancia pública.
El Zócalo se convirtió en el escenario donde figuras como Adán Augusto López Hernández, Ricardo Monreal y Manuel Velasco volvieron a coincidir en la primera fila, junto a Andrés Manuel López Beltrán, Alejandro Esquer y Luisa María Alcalde.
En un momento que fue interpretado como un llamado de atención, estos seis personajes fueron ubicados en una zona exclusiva —descrita como «el redil»—, separados de la zona diamante donde se encontraban gobernadores y familiares de la Presidenta. Esta ubicación evitó que se repitiera un incidente de hace nueve meses, cuando no lograron saludar a Sheinbaum por descuidarse al tomarse fotos.
El propio Monreal reconoció al finalizar el acto que los «encorralaron para no cometer errores, como en la escuela». Mientras, el senador Gerardo Fernández Noroña protagonizó un momento de desorden al ir de fila en fila buscando un lugar donde acomodarse.
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Durante su mensaje, Sheinbaum aprovechó para despejar cualquier duda de cara a las elecciones de 2027 al afirmar que, a partir del 2030, quedará prohibida la reelección para cualquier puesto de elección popular, así como la herencia de cargos (“¡No al nepotismo!”).
Al finalizar el acto, los gobernadores y secretarios de Estado aprovecharon para tomarse la tradicional fotografía de unidad, mientras la Presidenta regresaba a Palacio Nacional para continuar su agenda.







