Un equipo internacional de científicos identificó por primera vez una cueva en la Luna, que podría convertirse en una base para futuras misiones humanas.

El hallazgo fue realizado por investigadores de la Universidad de Trento en Italia, en colaboración con la Universidad de Padua y La Venta Geographic Explorations APS. El estudio, publicado en la revista Nature Astronomy, confirmó la existencia de un tubo de lava vacío, una hipótesis que se había planteado durante más de 50 años.

Los datos utilizados para el descubrimiento provienen del instrumento de radiofrecuencia Mini-RF de la misión Lunar Reconnaissance Orbiter (LRO) de la NASA, los cuales incluían información sobre un pozo en Mare Tranquillitatis. Mediante técnicas avanzadas de procesamiento de 

señales, los científicos identificaron reflexiones de radar que sugieren la presencia de un conducto subterráneo.

 

La cueva se ubica a unos 400 kilómetros del lugar de aterrizaje de la misión Apolo 11, tiene al menos 40 metros de ancho, decenas de metros de largo y al menos 100 metros de profundidad. La entrada se encuentra en uno de los más de 200 pozos profundos identificados en la Luna.

Estas cuevas de lava lunar pueden ofrecer una estructura natural adecuada para refugiar a los futuros astronautas, protegiéndolos de la radiación cósmica, la radiación solar y los impactos de micrometeoritos. Además, estas cuevas podrían mantener una temperatura más estable en comparación con la superficie lunar.

Helen Sharman, la primera astronauta británica, sugirió que estas cuevas podrían ser habitables dentro de 20 a 30 años. La existencia de estos tubos de lava subterráneos abre la posibilidad de establecer bases lunares más seguras y eficientes en términos de construcción y recursos.

Estas cuevas no solo ofrecerían protección, sino también acceso a recursos subterráneos como hielo y minerales, esenciales para la vida humana y las operaciones de las misiones espaciales. Los cráteres en el polo sur de la Luna, que se cree contienen agua congelada, serían de especial interés para futuras misiones.