¿Qué tal amigos…? En la primera parte de nuestro tema “Entrenadores en el deporte infantil”, hablamos principalmente de la relación entre entrenadores y jóvenes futbolistas, hoy hablaremos de la relación entre niños, padres de familia y entrenadores.
La presión del entrenador y el padre de familia sobre su hijo, es el primer paso para que los niños abandonen la práctica del deporte, ya que ellos lo hacen por diversión y a algunos padres de familia se les va la vida si su hijo no es buen deportista o si pierde su equipo.
El principal motivo por el que su hijo hace deporte es porque le gusta, para ellos el objetivo no es ganar sino divertirse, por lo que el padre de familia puede ayudar a su formación apoyando a su hijo gane o pierda, juegue bien o cometa errores que son propios de los deportes. 
No dé órdenes, no presione, no dirija, no grite, no increpe al rival, al arbitro o al entrenador rival, no haga nada que demuestre a su hijo que se siente decepcionado por su juego.
Controle sus emociones, no hable mal de los compañeros de su hijo, respete a todos, árbitros, entrenadores, padres de familia, no trate de corregir al niño durante el juego “¿Qué estas haciendo?, “Lléguele con fuerza”, “Sube a la delantera” y otras expresiones similares que lejos de animarlo a jugar mejor, lo avergüenza delante de sus compañeros y recuerde: 
Su hijo hace deporte para divertirse el, no para que lo haga usted.
El padre positivo es aquel que se preocupa y hace todo lo posible para que su hijo disfrute el deporte que practica, anima, refuerza, le transmite entusiasmo sin presión, se preocupa por como han ido los partidos y felicita al niño por el mero hecho de entrenar y jugar con entusiasmo.
La sentencia del Barón Pierre de Cubertain creador de los Juegos Olímpicos de la Era Moderna, no están pasado de moda: “Lo importante no es ganar sino participar, porque lo esencial en la vida no es el éxito, sino esforzarse por conseguirlo”
También existen los padres de familia que se creen entrenadores y grita cuestiones técnicas y tácticas a todos los jugadores, incluyendo a sus hijos, lo que genera confusión entre los niños porque no saben a quién hacerle caso.
Cuando termina el partido y van de regreso a casa, el niño le dice a su papá ¿Viste el pase de gol que di?  Y el papá le responde “si lo vi, pero te perdiste tres goles estando solo, tienes que mejorar, le voy a decir al entrenador que te ponga a entrenar mas fuerte, creo que no le estás echando ganar, ya ni lo que pago por ti y tener que levantarme temprano el domingo para llevarte al juego lo justifica, creo que te voy a sacar del equipo” el niño escucha a su ídolo, se empequeñece en su asiento y prefiere no hacer más comentarios. 
Esta actitud de padres de familia que generalmente son gente respetable en su trabajo o profesión, los hace sacar en un partido “su otro yo”, insulta, pelea, agrede verbalmente a los rivales, árbitros y padres de familia rivales, para llegar el lunes y otra vez ser personas respetuosas y respetables, pero olvidan que ellos son los ídolos de sus hijos que quieren sentirse orgullosos de sus padres. Con el tiempo van a copiar lo que vieron de usted y eso va a influir en su formación personal.
Las razones de estas actitudes son variadas, por un lado, se puede tratar de deportistas frustrados, que quisieron ser grandes estrellas y por múltiples razones no llegaron al alto rendimiento y quieren ver que sus hijos hagan lo que ellos no pudieron lograr.
Pero también existe otra razón del deporte actual y es que algunos progenitores esperan que sus hijos se conviertan en profesionales y convertirse en sus representantes, como lo hizo Neymar Junior y su padre, es decir solucionar sus problemas económicos a costa de la salud mental de sus hijos.
Por eso algunos padres se preguntan: ¿Por qué mi hijo dejó el futbol y prefiere los juegos digitales)
Así lo veo
Desde mi óptica