Saltillo.- El mundo del beisbol mexicano despidió con tristeza a Antonio “Tony” Romero, icónica figura del dugout y eterno bat boy de los Saraperos de Saltillo, quien falleció este sábado tras más de tres décadas dedicadas con pasión al diamante.
Romero formó parte esencial de la historia de los Saraperos, a quienes acompañó durante 25 años, incluyendo momentos gloriosos como el bicampeonato del 2009 y 2010. Con su carisma, entrega y humildad, Tony se convirtió en mucho más que un auxiliar de campo: fue símbolo de entrega y amor por el beisbol.
Su trayectoria comenzó en 1990 con los Potros de Tijuana, en la Liga Mexicana del Pacífico. En la Liga Mexicana de Beisbol, su camino arrancó un año después con los Olmecas de Tabasco. En 1997 pasó a los Sultanes de Monterrey, y dos años después se integró a los Saraperos.
Entre sus logros más destacados se encuentra el título de la Serie del Caribe conquistado con México en Venezuela en 2002, un recuerdo imborrable que quedó grabado en la historia del beisbol nacional.
Tony Romero deja un legado profundo no solo en Saltillo, sino en todos los rincones donde se juega pelota en México. Su figura perdurará como ejemplo de perseverancia y amor incondicional al deporte.







