Entre el 13 y el 15 de mayo de 1911 cerca de 300 personas de origen chino fueron masacrados por el ejército revolucionario y ciudadanos en la ciudad de Torreón.
El pasado lunes el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, ofreció una disculpa histórica a las familias de poco más de 300 miembros de la comunidad china que estaban asentadas en Torreón, Coahuila, por la masacre ocurrida durante La Revolución Mexicana por parte del ejército maderista quienes acusaban a dicha comunidad de ser simpatizantes del general Porfirio Díaz.
Este acontecimiento, mancha oscura en las páginas de la historia mexicana que ha sido casi borrado del consciente colectivo, no es sino un ancestro del racismo y xenofobia que hoy en día se sigue practicando en la República Mexicana.
¿Qué sucedió?
El escritor Julián Herbert relata en su libro La Casa del Dolor Ajeno que detrás de la matanza hubo un discurso racista de Estado.
El genocidio comenzó un sábado 13 de mayo en las huertas situadas en las afueras de Torreón a las que llegaron tropas maderistas. En su libro Herbert escribe:
“Un arraigada tradición oral afirma que los chinos eran tan tontos que no sabían responder a las contraseñas militares: Viva el Supremo Gobierno frente a los porfiristas y Viva Madero frente a los alzados. A la pregunta “¿Quién vive?” contestaban “¡Di tú plimelo!”, respuesta cuyo descaro premiaban los contendientes con andanadas de máuser”
La matanza que comenzó en el sembradío fue avanzando hasta llegar al centro de la ciudad, donde la comunidad china tenían negocios. Al principio solo miembros del ejército participó en en el linchamiento, pero no pasó mucho para que cualquier civil se animara a torturar, azotar, apuñalar, disparar y/o violar con tal saña sin importar que los chinos no tuvieran cómo defenderse.
“los descuartizaron atando sus extremidades a distintos caballos y saliendo a galope en direcciones opuestas.”
La mayoría de las personas asesinadas fueron enterradas en una fosa común pues no practicaban el cristianismo.
Durante mucho tiempo se justificó este salvaje hecho afirmando que los chinos habían disparado primero contra los revolucionarios o que estaban apoyando el porfirismo. Sin embargo la historia y las pruebas apuntan a que más bien fue un acto de racismo, xenofobia y discriminación llevados al límite.
Los Chinos en América. Migración, xenofobia, racismo… y clasismo.
Como muchos de los acontecimientos históricos más tristes y sádicos, la masacre de la comunidad china no es sino el resultado de una serie de eventos violentos que se remontan hasta la provincia china de Cantón por las guerras del Opio en1839-1842 y 1856-1860 y la Rebelión Taiping de 1850-1864.
Se estima que los chinos llegaron a México a finales del siglo XIX y principios del siglo XX huyendo de la guerra desatada entre británicos, franceses y asiáticos por intereses comerciales relativos al comercio del opio.
El plan era llegar a Estados Unidos, que por estas fechas atravesaba por la llamada Fiebre del Oro en California y que aprovechó su vulnerabilidad para emplearlos en las minas sin importar lo peligroso que fuese el trabajo. Pero algunos veían a los chinos como racialmente inferiores y argumentaban que, además de ser menos civilizados, les estaban quitando los trabajos.
A Estados Unidos no le importó que la comunidad china fuera pieza clave en la minería y construcción de ferrocarriles en todo el país y en 1882, el Congreso aprobó la Ley de Exclusión de los Chinos, la cual fue firmada por el entonces presidente de Estados Unidos, Chester A. Arthur. Dicha ley suspendía la inmigración de trabajadores chinos por un periodo de 10 años. Con esta ley, y casi irónicamente, los chinos se convierten en los primeros mojados.
Aquellos migrantes que no lograron cruzar se quedaron en México, específicamente en el norte y noreste del país.
Cartel Antichino
Para 1907 Torreón recibía su estatuto de ciudad y en 1908 un filósofo y político chino que también fue ministro de China, llamado Kang Youwei, se asocia con el líder económico de la nueva ciudad y comienza a invertir. La prosperidad de la comunidad china crece tan rápido que pronto le hace competencia económica a la migración europea y a la burguesía mexicana.
Lo anterior, según Herbert, es pieza clave para los sucesos del 12 al 15 de mayo. Los discursos racistas nacidos en Estados Unidos tuvieron un impacto directo en las élites mexicanas incluso antes de la llegada de los chinos a México tanto así que el primer documento “antichino” publicado en México es de Coahuila en 1876 diciendo “no queremos a los chinos”.
Este discurso se mezcla con otros más a tal punto que en el Plan liberal de 1906 de los magonistas, existe un párrafo en el que se lee:
La prohibición a la inmigración china es, ante todo, una medida de protección a los trabajadores de otras nacionalidades, principalmente a los mexicanos. El chino, dispuesto –por lo general– a trabajar con el más bajo salario, sumiso, mezquino en aspiraciones, es un gran obstáculo para la prosperidad de otros trabajadores”.
El México de hoy.
Analizando este particular suceso podemos apreciar que pocas cosas han cambiado. Es casi un paralelismo lo que sucedió con los chinos a principios del siglo XIX y lo que pasó con los centroamericanos casi 200 años después con las caravanas procedentes de honduras en 2018.
Caravana Migrante
Lo que es un hecho es que México sigue siendo un país racista, clasista y xenófobo (entre otros muchos fobos). Tenemos una gran variedad de cultura que pasa por debajo del agua y de las que no siempre nos enteramos o simplemente decidimos ignorar, en otras ocasiones se silencian los intentos por hacer antecedentes de estos hechos.
El mismo Julián Herbert, en una entrevista para El País comenta:
“Cuando yo fui a presentar La Casa del Dolor Ajeno a Torreón, me cerraron todos los centros culturales, y amenazaron con cortar la luz del lugar donde lo iba a presentar. El torreonense no quiere ver esta historia. A mí me dijeron en la cara, ‘esta historia es nuestra, no es tuya’. Esa es la actitud de muchos torreonenses, al menos de la clase alta. Y la otra cosa que alguien me dijo fue, ‘tú, en este libro, hablas mal de mi abuelo’”
Libro La Casa del Dolor Ajeno
Quizá en estos momentos no podemos hacer mucho para resolver la situación por la que pasan miles de personas en todo el mundo, pero aceptar nuestra historia, comprenderla y actuar en nuestro presente es un gran primer paso.