Durante los primeros 100 días de su segundo mandato, el presidente Donald Trump firmó una cascada de órdenes ejecutivas, impulsó una política arancelaria extrema y mantuvo un discurso polarizante que impactó en la economía y debilitó la reputación de Estados Unidos ante el mundo.

Prueba de lo anterior es también la caída de la aprobación presidencial a mínimos históricos, mientras que expertos advierten riesgos de recesión y se incrementa la presión social y política contra el sello autoritario del republicano.

La agenda de Trump incluyó medidas drásticas como la creación del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE, por su siglas en inglés, a cargo del multimillonario Elon Musk) para recortar gasto federal, deportaciones masivas y un nuevo ataque a las ciudades santuario.

Su discurso en Michigan reafirmó una narrativa antimigrante extrema, mientras que en el plano económico los aranceles del 145 por ciento a productos chinos generó incertidumbre entre inversionistas y consumidores.

Además, el debilitamiento del dólar, la caída del S&P 500 y la desconfianza empresarial contrastaron con sus promesas de crecimiento económico.

A pesar de controlar el Congreso, Trump solo promulgó cinco leyes y muchas de sus órdenes ejecutivas enfrentan más de 200 demandas judiciales.

Su popularidad cayó al 39 por ciento, la peor en 80 años para un presidente en sus primeros 100 días.

En medio de estos resultados, Trump explora un tercer mandato pese a la prohibición constitucional, lo que encendió nuevas alarmas sobre la estabilidad institucional., pues su equipo promueve la campaña “Trump 2028”, aunque esta posibilidad sería ilegal.