La revocación de mandato es un ejerció que, aunque democrático, no es urgente y solo representa otro gasto económico innecesario, como los 580 millones de pesos que gastó el gobierno del presidente López Obrador en la encuesta sobre el enjuiciamiento de los expresidentes del PRI y del PAN.

Se trata de otro capricho presidencial que le da la espalda a verdaderas necesidades, como el apoyo económico al personal de salud, el fortalecimiento de la seguridad pública y los incentivos que requiere el sector empresarial, para generar más empleos.

La pandemia del covid mantiene al país de rodillas, y es incoherente entrar a la dinámica de la revocación de mandato presidencial, antes que solucionar lo que realmente nos interesa.

Gastar dinero en otro sondeo, es hacer a un lado otra necesidad urgente: la compra de más vacunas contra el covid. Pero ya sabemos que se pueden enumerar muchos temas, pero la voluntad presidencial estará siempre por encima.

Como también sucedió en los gobiernos presidenciales del PRI y del PAN. No es privativo de morena.

Cada presidente enloquece con el cargo, hasta que la historia lo dimensiona en la estricta verdad de la voz del pueblo.
No sé que dirá la consulta de revocación de mandato, lo que sí sé, es que el país está sacudido por las muertes del covid, la poca seguridad, la alza de precios en productos y servicios básicos, pero es algo que no importa.

Gastar el dinero en aspectos inútiles no tiene juicio de lógica, pero sí el interés de sembrar en tierra nada fértil de un país sacudido por el aumento a la pobreza.

El juicio de la historia pondrá esas decisiones en su lugar, pero ya desde ahora le aseguro que es tirar dinero al caño.