Los paramédicos de la Cruz Roja se reunieron ayer para homenajear la labor del día a día,  visitaron panteones y carreteras para recordar a los elementos caídos en el marco del Día del Socorrista, que se conmemora este 24 de junio.

Después arribaron a la iglesia de San Charbel para celebrar su día con una misa de agradecimiento. En un ambiente de profunda reflexión y gratitud, la comunidad se unió para rendir homenaje a estos dedicados profesionales que cada día arriesgan sus vidas para salvar a otros.

Durante la ceremonia, se destacó la incansable labor de los paramédicos, quienes representan el corazón y el alma de la Cruz Roja.

Las oraciones se elevaron por la seguridad y el bienestar de estos héroes cotidianos, que con su presencia traen consuelo y esperanza a los momentos más oscuros.

Al finalizar la misa, los paramédicos recibieron una bendición especial, que simbolizó el aprecio y el respeto de toda la comunidad por su trabajo. Con rostros llenos de emoción y orgullo, dejaron la iglesia con el espíritu renovado, listos para enfrentar los desafíos que su misión les depara cada día; los paramédicos realizaron una caminata desde la parroquia hasta las instalaciones de la Cruz Roja.