Vaticano.- El gozo de la feligresía mexicana tendrá que esperar. Pese a las gestiones diplomáticas y el entusiasmo de la jerarquía católica en México, el portavoz del Vaticano, Matteo Bruni, confirmó este domingo que la agenda del Papa León XIV para el presente año no contempla visitas a su país natal, Estados Unidos, ni a territorio mexicano.

Esta declaración oficial pone fin a semanas de especulaciones y deja en suspenso el deseo manifestado previamente por el Sumo Pontífice de encomendar su ministerio a la Virgen de Guadalupe.

Con este anuncio, queda descartada también la participación del líder religioso en la Asamblea General de las Naciones Unidas, programada para septiembre en Nueva York. Aunque se esperaba que León XIV aprovechara esa cita internacional para realizar una gira por Norteamérica, Bruni fue tajante al señalar que «no tiene programado ningún viaje» a dichas regiones en 2026.

La noticia cae como un balde de agua fría para la Arquidiócesis de México. Apenas en enero pasado, tras una audiencia privada en Roma, el Cardenal Carlos Aguiar Retes había asegurado que el Santo Padre mostró un interés genuino por visitar el país. En aquel momento, la comunicación oficial de la Iglesia mexicana destacaba la gratitud del Papa y su intención de viajar «pronto» para visitar el Tepeyac.

El interés por la visita papal no ha sido exclusivo de la Iglesia. La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, ha instruido en repetidas ocasiones a la secretaria de Gobernación, Rosa Icela Rodríguez, para que busque los canales necesarios a través del nuncio apostólico, Joseph Spiteri, con el fin de concretar una visita de Estado.

Sin embargo, a la luz de las declaraciones desde el Vaticano, las gestiones de la administración mexicana parecen no haber prosperado por el momento, chocando con una agenda papal que parece priorizar otras regiones.