Llevar a la pantalla grande historias de cómo se fundan algunas empresas o marcas obedece a la tendencia de querer hacer biopics casi de absolutamente todo. Tan solo este año hemos visto en el cine AIR y BlackBerry, pero, al parecer, faltaba que nos contaran como se inventaron los Flamin’ Hot, esa botana mítica que ha llegado a casi todos los rincones del mundo con una mezcla picante que tiene a un séquito de seguidores hipnotizados desde mediados de los 90. 

Con el debut cinematográfico de Eva Longoria, sí, la de Esposas Desesperadas, en el banquillo de la directora, la cinta llega directamente a la plataforma de Starz y nos cuenta la vida de Richard Montañez, un migrante mexicano que vive en Estados Unidos y que creció rodeado de discriminación, carencias, delincuencia y precariedades; todo cambiará cuando Annie, su esposa, le informa que está embarazada y que deberá dejar de lado su vida en las calles para buscar un trabajo de tiempo completo en la fábrica Frito-Lay (Sabritas, pues), donde indagará, con todos los medios a su alcance, para ascender hasta convertirse en alguien importante. 

¿Cliché? Sí, bastante, pero no podemos juzgar que una historia real, como se supone que es esta, tome arquetipos tan establecidos y reconocibles, donde vemos que se refuerzan ideas y actitudes de su tiempo (la cinta comienza ambientada en los 80) y como avanzan con el argumento entre detalles que no siempre parecen tan verosímiles y algunos otros llegan a ser hasta molestos. 

La cita toma como núcleo los dos libros biográficos escritos por Richard Montañez y trata de encapsular la trama en un viaje del héroe común que cumple con su cometido, aunque termina por copiar o repetir algunos lugares comunes de este tipo de cintas, como la ruptura de la cuarta pared, el quiebre de arcos dramáticos con chistes y la repetición de estereotipos, pero también equilibra de buena manera con subtextos un tanto ingeniosos y personajes redondos que no resultan complejos para ser digeridos. 

A momentos, la producción parece que va mutando y se dirige a ser una cinta pensada exactamente para estrenarse directo en streaming, sobre todo por los valores de producción que imprime en una forma no muy cuidada, aunque en otras partes hay saltos que, si bien no son sumamente arriesgados, dejan ver que las intenciones de la directora fueron entregar un producto con la mejor calidad que se pudo. 

La producción cuida, hasta cierto punto, la manera en la que el público sabe perfectamente como va a terminar la historia, por ello busca no tomarse tan esa serio las situaciones, aunque en varias escenas parece que quiere aleccionar más de lo que debería y parece que tiene la necesidad de repetir en la cabeza del público el himno del sueño norteamericano y la falsedad de la meritocracia, muy al estilo de King Richard, pero con 80 por cientos menos de drama. 

La fotografía de Federico Cantini, quien en realidad no es que tenga una filmografía extensa o reconocible, cumple a secas con la ambientación y el manejo de luces de la cinta, aunque siendo justos, hay algunas secuencias interesantes que nos hacen sentir que estamos dentro de algo más que una película de televisión, pero esos chispazos no duran demasiado y se pierden fácilmente. 

Con las actuaciones de Jesse García, Annie Gonzalez y Dennis Haysbert, nombres que en verdad son poco poco conocidos y la mayor parte de su trabajo se encuentra como actores de reparto sin mucho foco, estamos frente a una de esas cintas que apuestan por las caras que no recuerdas para personificar clichés, jugada astuta, ya que al no conocer del todo el matiz de cada uno de los actores, es mucho mas sencillo que la audiencia acepte y crea que en verdad están personificando con seriedad. 

Con una duración de poco más de una hora y media, Flamin´ Hot no ofrece más de lo que promete y resulta hasta un tanto sincera y entretenida, aunque los errores de fotografía y las obviedades de como están falseadas algunas tomas sí podrían sacar de la experiencia a más de uno. Quizás esta cinta no exige, pero el punto es que si entras en la convención que te presenta, apagas un ratito los cuestionamientos y buscas la manera de pasar el rato, no la vas a odiar del todo. 

Eva Longoria deja claro que puede llevar a la pantalla una cinta dirigida a un público hispano que solo quiere una de dos cosas: desconectarse o verse reflejados en una historia de superación muy básica, pero sin tratar de ser tan sentimental, cansada, larga o aleccionadora, aunque también los elementos mágicos y religioso, que se entienden por la idiosincrasia de la rices del los personajes, puede llegar a entorpecer el desarrollo, y ahí será el punto donde algunos simplemente no van a conectar. 

Al final, la cinta cumple con ser una producción de origen de marca, que, en mi opinión, resulta hasta un poco más entretenida en fondo que House of Gucci, solo que esa película de Ridley Scott tenía mucha más forma, pero le faltó el alma y el corazón que Eva Longoria parece que sí puso acá. 

Si lo tuyo son este tipo de biopics o te gustó Hambre de Poder (la historia de origen de Mc Donald´s) , muy seguramente no la vas a amar, pero no vas a querer dejar de verla de inmediato. Si estás esperando algo como Sully; Money Ball, La Mula o La Gran Apuesta, mejor mira para otro lado, desde los créditos de entrada sabrás que esta cinta no es para ti, aunque si la dejas de fondo y la ves mientras tiendes la cama o limpias tu casa, no será el peor error de tu vida. 

Cuando vemos este cine de historias reales lo que en verdad buscamos es emocionarnos con la cercanía que podemos tener con aquellas personas que han conseguido el éxito viniendo desde abajo, esas historias reales en las que nos gusta vernos reflejados, en eso Flamin´ Hot no falla, en toda la ornamentación y la delicadeza cinematográfica sí, pero tampoco estamos frente a una contendiente a un Razzie del próximo año. Ya será cuestión de cada quien si espera con ansias el regreso de la directora al banquillo, que tal vez como un poco más de riesgo y menos tibieza hubiera funcionado mejor.

Calificación: 7.0