Parece como si el tema de la lucha indígena por la igualdad, fuera algo ajeno a la sustentabilidad y medio ambiente, pero en esta primera edición de “eco friendly”, quiero aprovechar para platicarles sobre la intrínseca correlación que tiene la conciencia ambiental con los derechos humanos y la abolición de la discriminación racial.

Hoy en día estamos acostumbrados a conmemorar el descubrimiento de América como si este acontecimiento histórico fuera algo que celebrar, sin embargo, «el descubrimiento de América” realmente debería llamarse “la masacre de América”. No imagino a un niño en la primaria contradiciendo a la maestra sobre la veracidad de los acontecimientos históricos sobre la conquista y la destrucción de Tenochtitlán, ya que las cosas más trascendentes en la vida se aprenden cuando somos infantes y así como muchas otras cosas, aprendemos desde niños lo que nos quieren enseñar y no precisamente lo que debemos aprender.

Existen pseudo intelectuales y corrientes ideológicas que afirman que América se liberó de la barbarie y la esclavitud con la llegada de los españoles y que sin ella no hubiera llegado la modernización al continente. Como si ahora en la posmodernidad violenta y materialista que vivimos, encontráramos una verdadera evolución o avance con respecto a la cultura que ostentaban nuestros antepasados mexicas.

Pero no hay que ser muy sabio para darse cuenta que aún hoy, siguen predominando los mismos sistemas opresores, ideológicos, económicos y sociales que permitieron la matanza indiscriminada del pueblo mesoamericano y que peor aún, nos separan de la conexión natural que tenemos con la tierra y nos hacen actuar de forma errónea y dañar nuestro entorno sin el más mínimo arrepentimiento.

Entonces si nos preguntamos: ¿Qué tiene que ver la resistencia indígena con el medio ambiente? Quizá nos sorprenderá la sencillez de la respuesta… Para respetar al medio ambiente primero tienes que aprender a respetarte a ti mismo; una vez que lo logras comenzarás a respetar a los demás y así a respetar a todo lo que te rodea, puesto que comienzas a contemplar a todos los seres como parte del mismo cuerpo de vida. Así pues, la consciencia humana es el vínculo que une el todo con la nada, es aquello que nos hace ser seres humanos o inhumanos. 

La conciencia es aquella fuerza que te impulsa a vivir de la manera correcta, “como Dios manda” como se dice popularmente. En lo personal, me di cuenta de esto cuando estuve trabajando un tiempo en Bolivia para el Ministerio de Comunicación y tuve la fortuna de presenciar una de las mayores festividades dedicada a la Pachamama (madre tierra), y Ekeko (Dios de la abundancia), donde el pueblo boliviano reconoce su relación con la madre tierra y cómo debe honrarse y respetarse para generar equilibrio y abundancia. 

Me di cuenta que sin importar la cultura o ideología de las sociedades, todos nos regimos bajo el yugo de la “ley de la naturaleza”, sin importar lo que hagamos o dejemos de hacer todos rendimos cuentas con la ley máxima de la vida y por el contrario si la transgredimos provocamos caos, sobreexplotación, injusticia y desequilibrio, que poco a poco nos va convirtiendo en seres frívolos y carentes de luz.

Este día, también es un día para reflexionar que seguimos en la lucha, para lograr la igualdad entre todos los seres, por eso se reconoce a todos aquellos pueblos originarios de todas las culturas, que están en contra de las práctica colonialistas y retrógradas que nos ha obligado con el tiempo a separarnos de la ley de la naturaleza; hoy podemos reflexionar sobre la conexión o desconexión que tenemos cada uno de nosotros con el entorno, con la tierra y sus habitantes, sin duda una buena oportunidad para convertirse en un ciudadano más “eco friendly”.