Tokio.- Simone Biles es la gimnasta artística de origen estadounidense que desde los pasados juegos olímpicos en Río 2016, donde ganó cuatro medallas de oro, ya tenía la mirada del mundo sobre los hombros.
Para quienes han seguido su carrera de cerca no son secretos los extraordinarios logros en su carrera deportiva, sin mencionar que desde muy corta edad comenzó a reescribir la historia de esta disciplina elevando ‘la vara’ para el resto de las atletas.

Con tanto antecedente de éxito en su historial, en estos juegos olímpicos la tarea de Biles no era sencilla porque, como era esperar, ‘todos’ esperaban verla superarse así misma. Daba la impresión de que pasara lo que pasara dentro de la sede de gimnasia artística en Tokio 2020, no sería humano. Es decir, que Biles nuevamente nos llevara a lugares donde la gimnasia artística jamás había estado.
Sin embargo, la historia da un ‘revés’ pues el mundo se quedó atónito ante la salida de Biles en la final por equipos.
Nadie lo veía venir: Biles da el primer salto, falla y sale de la competencia
Como consecuencia del éxito de la joven atleta, Biles comenzó a ser comparada con otros grandes deportistas: ‘La Michael Phelps de la gimnasia’. Sus acciones no habían sido vistas con anterioridad, estábamos viendo a una leyenda construir su propio imperio y las expectativas y exigencias en torno a su carrera estaban a un paso de ser sobrehumanas. Sin embargo todo éxito viene con una gran carga…
El pasado de Biles lleva una dura infancia y abuso sexual
Antes de ser una atleta de élite y alto rendimiento, Biles es un ser humano.
Biles tenía sólo tres años cuando los servicios sociales de Columbus, Ohio, tuvieron que intervenir para rescatar a cuatro hijos de Shanon Biles, que estaba inmersa en la droga y el alcoholismo. Las autoridades le quitaron a la madre la custodia de sus niños.
El padre de Shanon, Ronald Biles y su segunda mujer, Nellie, se quedaron con las niñas menores, Simone y Adria.

«Cuando era más pequeña me preguntaba qué habría sido de mi vida si no hubiese pasado nada de esto. A veces todavía me pregunto si mi madre biológica se arrepiente y querría haber hecho las cosas de manera diferente, pero evito plantearme estas preguntas porque no las tengo que responder yo», dijo la gimnasta a medios estadounidenses.
A la corta edad de seis años, Simone mostró espontáneamente algunas piruetas y los instructores quedaron tan impresionados que la niña «volvió a casa con una nota para los padres que decía:
«¿Han pensado alguna vez en inscribir a su hija en un instituto de gimnasia?»
Dos años más tarde fue descubierta por su entrenadora Aimee Borman.
Biles decidió terminar sus estudios en casa pues así tendría más tiempo para entrenar. Su empeño era tal que la joven llegó a entrenar hasta 32 horas a la semana. A esta carga de trabajo, difícil de mantener incluso para un atleta consolidado, se le sumó el abuso sexual.
Escándalo de abuso sexual
En enero de 2018, Simone reveló que había sido víctima de abuso sexual, perpetrado por el médico del equipo estadounidense de gimnastas Larry Nassar, condenado a décadas de cárcel por abusar de al menos 265 gimnastas durante los años que trabajó en el equipo.
«Últimamente me he sentido quebrada y cuanto más trato de apagar la voz en mi cabeza, más fuertes son los gritos. Ya no tengo miedo a contar mi historia», dijo en 2018, sumando su voz a la de muchas otras mujeres que hicieron denuncias a través de la campaña #MeToo.
«Yo también soy una de las muchas sobrevivientes que fueron objeto de abuso sexual por Larry Nassar», escribió la joven deportista en una carta compartida vía Twitter.
Aún con todo eso sobre su espalda, Biles declaró: «Me encanta este deporte demasiado y nunca he sido cobarde. No dejaré que un hombre y los otros que lo permitieron roben mi amor y alegría.»
‘El Biles’
Hay un salto que Biles mostró por primera vez en 2013 que se ha convertido en su marca personal e incluso lleva su nombre.
«El Biles» es «un doble salto mortal o dos vueltas con el cuerpo en plancha, es decir completamente extendido. Pero en la última vuelta, antes de terminar su segundo mortal, ella hace un giro en otro eje, como si estuviéramos de pie y giráramos hacia la derecha o izquierda, entonces ella combina dos ejes de rotación», explicó a BBC Mundo Ana Ordóñez.
Un mortal es dar una vuelta en el aire y caer de pie, aclaró la entrenadora española.
«El doble mortal con el cuerpo extendido es muy difícil porque tienes que coger mucha altura y ella además le mete más dificultad porque al hacer en el segundo mortal una rotación, en lugar de caer mirando al suelo cae mirando hacia adelante, entonces el suelo apenas lo ve», agregó.
«Son mas fáciles los mortales hacia atrás que hacia adelante. Cuando la vuelta es hacia adelante es más difícil ver el suelo».
Biles y sus ‘demonios’
Retomemos entonces la salida de Biles en plena final por equipos en gimnasia artística, el tema que se ha mantenido como tendencia en las últimas horas.
Nadie esperaba que una atleta de su altura dejara una competencia importante no solo para ella, sino para su equipo, su país y toda deportista que sueña con tener aunque sea una porción de lo que Biles ha logrado. Con toda esa carga encima hoy el internet se ha visto más severo con la atleta.
Biles rompió el silencio ante su salida del equipo:
“Desde que entro a escena, estoy yo sola con mi cabeza, tratando con demonios en mi cabeza. Debo hacer lo que es bueno para mí y concentrarme en mi salud mental y no comprometer mi salud y mi bienestar”, señaló ante la prensa en declaraciones que replicó la agencia AFP.

“Físicamente, me siento bien, estoy en forma. Emocionalmente, eso varía según el momento. Venir aquí a los Juegos Olímpicos y ser la estrella principal no es una hazaña fácil, así que estamos tratando de hacerlo un día a la vez y ya veremos”, declaró en exclusiva ante la periodista Hoda Kotb según publicó el medio norteamericano Today.
“Después de la actuación que hice no quería entrar en ninguno de los otros eventos cuestionándome, así que pensé que era mejor si daba un paso atrás y dejaba que estas chicas salieran y hicieran el trabajo”, especificó en declaraciones que repasó el USA Today.
“Estoy bien, solo lidiando con cosas internas que se arreglarán en los próximos días”, agregó este medio. «
Siento que a veces tengo el peso del mundo sobre mis hombros, declaraba Biles a los medios.
La importancia de la salud mental
¿Qué es la salud mental? Según los expertos en el tema, la salud mental es un cuadro que incluye: bienestar emocional, psicológico y social. Afecta la forma en que pensamos, sentimos y actuamos cuando enfrentamos la vida.
La salud mental es tan poderosa que incluso puede afectar la salud física, sabemos que Biles ya tenía un antecedente que había sumado a la presión de la atleta.
El ser humano detrás del atleta
Con apenas 24 años de edad, Biles estaba lidiando con una carga personal, emocional y profesional con la cual la gran mayoría de la población ‘no habríamos podido llegar ni a la esquina’, sin embargo el internet la ha juzgado severamente por su decisión. ¿Cuál fue su crimen? ponerse en primer lugar a ella misma.
“No quiero jamás volver a escuchar a Simone Biles, en la frase ”mejor que nunca». Los campeones no renuncian, no dejan a sus compañeros de equipo»
“Simone Biles es una cobarde, no está lesionada solo es cobarde ‘Hay más en la vida que solo gimnasia’ Si, bueno entonces la próxima vez no vayas a los olímpicos”
Es curioso comprender y ejercer la empatía hacia una persona. Los expertos señalan que deshumanizar al prójimo ayuda a que dejemos de verlo como una persona y lo veamos más como un objeto. Se puede decir entonces que con todas las expectativas sobre Biles, le quitamos lo humano y la convertimos en una máquina de medallas, records, primeros lugares, etc. Quizás eso ayude a explicar (no justificar) la actitud de los internautas que esperaban más de ella.
Los comentarios no rosan en lo grotesco, lo sobrepasan, y es un indicador alarmante de una mentalidad colectiva que es incapaz de reflexionar, procesar y empatizar. Afortunadamente Biles ha recibido también el apoyo leal de sus fans.
“Querida Simone Biles, está bien no estar bien, cuídate a ti misma y el resto caerá en su propio lugar. Nada más que amor, luz y apoyo desde esta esquina de Estados Unidos”
“Simone Biles una ovación de pie mía y de toda mi familia para ti, Quizás no fue lo que esperabas hoy pero sigues siendo ‘The goat” gran trabajo del equipo de Estados Unidos por la plata»
Simone Biles no ha sido la primer atleta de alto rendimiento en dar este tipo de pasos, Michael Phelps quien arrasara con los récords en natación, confesó cuando se retiró que la etapa de ser él quién estaba en el ojo del mundo fue difícil y que lo mejor fue haberse retirado. Lo mismo para el campeón Ian Thorpe de Australia, donde su verdadera felicidad y paz, según sus palabras, vino después, cuando estaba retirado.
Cabe señalar y es de aplaudirse que Simone Biles no haya esperado a su retiro para elegirse a sí misma, para elegir estar bien, pues son frases que escuchamos todo el tiempo: “Primero estás tú” “elige estar bien”, etc. pero llevarlo a la realidad es la verdadera lección que Simone Biles nos está dando a todos.
Su equipo no le reprochó la salida, por el contrario, la apoyaron en su decisión. Es de reflexionar el porqué nos sentimos con el derecho de exigirle más a alguien que no nos debe absolutamente nada.
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