Se dejó venir a Saltillo, Alejandro Moreno. El líder nacional del PRI platicó largo y tendido con el gobernador Riquelme.

La decisión de venir, rompe la tradición de que van a verlo a la sede del comité nacional. Y la rompe, porque el PRI de Alito está roto y solo respira por Coahuila.

Perdió ocho gubernaturas, más de 247 alcaldías, casi ocho millones y medio de votos.

Por eso se vio obligado a venir a Coahuila, donde el PRI de Riquelme ganó cinco de siete diputaciones federales, recuperó Torreón, Piedras Negras y retuvo saltillo.

Por eso vino, para tratar de tener de aliado a Coahuila y darle su lugar a los diputados federales en comisiones importantes.

Al mismo tiempo, Alito trata de convencer a los lideres importantes como Miguel Riquelme de su posición ante Andrés Manuel López Obrador, el poderoso.

Una posición que no es de oposición como debiera ser, es un acomodamiento para salvar el pellejo de las corruptelas que cometió en Campeche.

Nótese que todos los aliados priistas del presidente López Obrador en la cámara de diputados, tienen cola que les pisen. Por eso, se vio obligado a venir a Saltillo .