La tendencia de hacer precuelas, secuelas y spinoffs de franquicias que han dejado a millones de fanáticos con hambre de saber más de sus personajes favoritos sigue en marcha. En esta ocasión, Disney y Pixar entregan una historia en solitario de uno de los juguetes más queridos de Toy Story con la cinta Lightyear, dirigida por el animador y escritor estadounidense Angus MacLane, quien previamente había trabajado en Los Increíbles, Monsters Inc, Buscando a Nemo y Rataouile.
La anécdota nos coloca con el Comando Espacial tratando de salir de un planeta lejano para volver a casa, pero un accidente hace imposible que Buzz cumpla su cometido, orillándolo a tratar una y otra vez de lograrlo y dilatando el tiempo más de la cuenta. Nuestro protagonista deberá encontrar la forma de arreglar el desastre, mientras conoce a nuevos amigos, se cruza con viejos personajes y lucha en contra de su arrogancia para salvar el día. ¿Por dónde empezamos? La película es entretenida a momentos y a secas, pero el guion se alarga con las decisiones y tropiezos de los personajes secundarios que solo sirven para prolongar la trama, y termina por ser un poco desesperante la forma en la que las decisiones de la historia no se concretan hasta que Buzz aprenda algo forzosamente.
La forma en las que las acciones se desarrollan no concretan del todo una historia de la que queramos más, caso contrario a Toy Story, donde la saga se ha estirado tanto que estoy seguro que una quinta entrega hubiera funcionado más que esta cinta.
Si bien algunos diálogos son entrañables, la interacción entre ciertos personajes se siente más como algo que debe suceder porque si antes de ofrecer un dinamismo consecuente. Al mismo tiempo integra aliados de nuestro protagonista que enternecen y dan una válvula de escape a las situaciones poco concretas, lo que se agradece y al mismo tiempo se siente como la típica fórmula que Disney tiene para vender productos de la cinta.
La fotografía ofrece la calidad a la que ya nos tiene acostumbrados la productora, pero salvo a una escena, no encontramos los shots sorprendentes que terminan por volar la cabeza de los
espectadores, lo que se traduce en un desaprovechamiento de la temática galáctica en la que se centra la trama.
Que tan original o no sea la premisa tal vez sea el verdadero bache de la cinta, ya que trata de mezclar algunos de los conceptos presentados en las películas de Toy Story con una historia de origen real, que al final no tiene sentido por completo en una primera instancia, aunque tal vez me estoy poniendo muy exigente.
Lo anterior nos lleva a otro problema de los spinoffs de cintas noventeras. Si las producciones están dirigidas a un público adulto, es imposible pensar que el espectador no va a cuestionar algunos arcos argumentales que no conectan con los recuerdos que tiene del origen del personaje, mientras que si va dirigida a niños, tal vez no sea tan seguro que encuentren interesante la historia, a menos que el guion se atiborre de momentos cómicos y blandos.
El tono que plantea la cinta es estable, completando un viaje del héroe típico y delimitad o en todas sus partes y concretando la fórmula, pero el sabor de boca que deja es poco épico, a pesar de las referencias claras a Star Wars.
Lo que sí me parece reconocible es el hecho de que jamás no hay apariciones de personajes extras de la saga de Toy Story, lo cual hubiese sido una salida fácil a lo entrañable y hubiera colocado más dudas en el espectador.
A pesar de todos los señalamientos que podemos ponerle a la cita, Lightyear funciona satisfactoriamente como una película de entretenimiento familiar, aunque dudo mucho que quede en la memoria de una generación entera y lo más seguro es que pase de largo para muchos.
Dando respuesta al planteamiento de esta reseña, tal vez la cinta sea innecesaria, pero si lo que buscas es pasar un rato divertido sin la necesidad de pensar mucho, y además creciste con la saga de Toy Story, esta cinta definitivamente es para ti, aunque también si esperas a que llegue a la plataforma de Disney Plus en el futuro, no te estarás perdiendo de mucho.
Por cierto, como nota al margen, la supuesta polémica por la escena de una pareja del mismo sexo compartiendo un beso ha resonado más de lo que debería. Primero que nada, ni siquiera es un hito importante y fundamental en la cinta, además de que estoy seguro que a los niños que vayan a ver la cinta ni siquiera les interesa. Basar una crítica a la cinta por este hecho, además de ridículo, solo demuestra que la intolerancia llega a extremos patéticos, disfrazándose siempre de discursos sobre la moral y los valores familiares.
Si la cinta es buena o mala queda completamente al margen de una escena, o al menos eso debería ser.
Calificación: 7.0






