Chiapas.- En la Cueva El Lazo, localizada en la frontera entre Cintalapa y Jiquipilas, en el estado de Chiapas, se encontraron restos óseos de 25 niños, que varían en edad desde recién nacidos hasta los 12 años de antigüedad. Las osamentas descubiertas, que datan de hace 1200 años, presentan deformidades congénitas que sugieren la posibilidad de haber sido parte de un ritual de sacrificio.

El antropólogo físico del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) de Chiapas, Javier Montes de Paz, realizó estudios que sugieren que la alimentación de estos niños consistía en semillas de chilcas, una planta sumamente tóxica. La gran cantidad de estas semillas encontradas en los restos es un indicio de que los niños posiblemente estuvieron confinados.

La investigación arqueológica en la Cueva El Lazo ha revelado que las osamentas pertenecen a la cronología clásico tardío al post clásico temprano, que comprende un periodo de 900 a mil 200 años. Además de los restos humanos, se han identificado y analizado otros elementos de la cueva, como restos vegetales y animales, que proporcionan información valiosa sobre la vida cotidiana de la sociedad antigua. La edad de los niños, determinada a partir de la dentición y el tamaño de los huesos, se sitúa entre los 0.5 y 7 años de edad.