México.- La decisión del presidente de Estados Unidos, Donald Trump, de imponer un arancel del 25% a los vehículos fabricados en México ha generado preocupación en la industria automotriz, un sector clave para la economía del país. Empresas como Ford, Toyota, General Motors, Honda y Stellantis se encuentran entre las más afectadas, ya que más del 75% de su producción mexicana está destinada al mercado estadounidense.

El decreto firmado por Trump también impone aranceles a productos de Canadá y entrará en vigor el martes 4 de febrero. En el caso de México, la medida aplicará de manera general a todos los productos, incluidos vehículos y autopartes.

Un análisis de Expansión, basado en datos del Inegi, revela que los principales estados afectados por esta medida serán Guanajuato, Coahuila, Sonora, Estado de México y Baja California, donde se concentran las plantas de ensamblaje de las grandes armadoras. De mantenerse los aranceles, estas entidades podrían experimentar una reducción en la producción e incluso el cese de operaciones en algunas plantas.

México ha sido una plataforma estratégica para la manufactura automotriz gracias al T-MEC, que permitió exportaciones sin aranceles a Norteamérica. En 2024, la producción de vehículos en el país superó los 3.9 millones de unidades, con casi el 70% destinadas a Estados Unidos. Sin embargo, el nuevo arancel amenaza con modificar este esquema.

«Se confiaron en que tenían todo vendido en Estados Unidos y en dólares. Creo que esta alerta de Trump y los aranceles las hace pensar de nuevo cuáles deben ser su vocación y prioridades», opinó Eric Ramírez, director de Urban Science para América Latina y el Caribe.

No todas las armadoras enfrentan el mismo nivel de riesgo. Marcas como BMW y Audi han diversificado su mercado, destinando menos del 40% de su producción a Estados Unidos. Nissan, por su parte, envía menos del 50% y mantiene un fuerte enfoque en el mercado interno. Un ejemplo de esto es el Nissan Versa, ensamblado en Aguascalientes y el vehículo más vendido en México en 2024.

Ante la nueva política comercial, algunas compañías podrían trasladar parte de su producción a Estados Unidos para evitar costos adicionales. La CEO de General Motors, Mary Barra, ya ha mencionado la posibilidad de reubicar la manufactura de ciertos modelos en territorio estadounidense. Sin embargo, esta decisión implicaría inversiones significativas en infraestructura y una reconfiguración de la cadena de suministro.

Ricardo Aranda, experto en derecho internacional, advierte que la relocalización no sería inmediata ni sencilla, pues implicaría altos costos de producción y negociaciones laborales en estados como Michigan, Texas o Tennessee.


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Frente a este escenario, México podría responder diversificando sus mercados de exportación y fortaleciendo su mercado interno. Actualmente, cerca del 25% de los vehículos ensamblados en el país se envían a destinos fuera de Norteamérica, incluyendo Europa, Sudamérica y Asia.

Marcas como Mazda ya exploran oportunidades en mercados sudamericanos, especialmente Brasil y Argentina, como estrategia para mitigar el impacto de los aranceles.