Uno de los tipos de violencia más graves es la laboral y en el Instituto Electoral de Coahuila, la consejera Leticia Bravo Ostos tiene una denuncia bien pendiente.
La consejera del Instituto Nacional Electoral, Carla Humphrey, estuvo en Saltillo y recibió la información sobre esa denuncia por violencia laboral.
En la denuncia con folio Ut/SCG/CA/MDOC/OPLE/COAH/1721, Dinora Ortiz acusa a la consejera Leticia Bravo Ostos de maltrato, sobrecarga, intimidación, humillación e invasión cuando ocupó la titularidad de la Unidad de Paridad y de Inclusión del IEC.
Dinora finalmente renunció al cargo y alegó violencia laboral.
Y mire nada más, una trabajadora del área de paridad y de respeto y justicia hacia su género violentada por otra mujer.
En respuesta, la consejera Leticia Bravo Ostos argumentó que su salida obedeció a la pérdida de confianza por incumplimiento de sus funciones básicas.
Es decir, no cumplió con las expectativas laborales.
Sin embargo, no hubo una investigación de por medio, soportada por el antecedente de que, en ese cargo, en dos años, han pasado cuatro personas.
Ante esa situación, es evidente que la consejera Ostos se siente dueña del cargo y hasta del Instituto Electoral y debería ser investigada por la gravedad que representa hostigar y humillar, por citar algunas irregularidades, a sus compañeros trabajadores.
No hacerlo representa una mala señal de conformismo y hasta de complicidad hacia quienes trastocan y violentan los derechos humanos.
Además, hacia quien o quienes no respetan la diversidad de géneros.






