El 16 de septiembre de 2026, la Presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propuso que Canadá pudiera convertirse en primer “miembro asociado” de la UE (CHATGPT).
La propuesta no es menor, aunque no significa que se integre como un nuevo miembro y es una categoría que no existe en los tratados; el impacto puede ser de proporciones mayúsculas, si se trata de una re-conformación de los mercados y las interdependencias globales en una situación de crisis y re-acomodos, mucho se podrá argumentar pero la realidad es una, para Canadá significa más allá de una salida, una diversificación necesaria ante la política comercial agresiva de su vecino. EU es el principal socio comercial de Canadá, equivale al 70 de su intercambio comercial y ante las aviesas intenciones de anexión, significa algo más que un respaldo de la Unión Europea, con impactos en todo el continente Americano.
Para la UE. también ayuda enormemente en la cuestión energética, cooperación en defensa, de minerales críticos, inteligencia artificial, comercio, ciencia y tecnología; por lo que es una “alianza única con múltiples beneficios para ambos.
Este movimiento de ajedrez de alta escuela, también tendrá repercusiones en ambos continentes, será muy importante evaluar los impactos en México, que ha cuidado hasta lo indecible la relación con los EU, pero que puede estar en un punto de no hacer mayores concesiones ante el nuevo panorama y enfocar sus esfuerzos para trabajar en un triple eje: Canadá, Unión Europea, México; la regla cambia, y la preocupación puede transformarse en riesgo para los Estados Unidos, cosas se han de ver…Mio Cid, la perspectiva y alcances del nearshoring se amplían.






