Guerrero.- En el corazón de Acapulco, la escasez de transporte público ha dejado a decenas de personas esperando largas horas para abordar un camión o uno de los escasos taxis colectivos que aún circulan por las concurridas avenidas Cuauhtémoc y Costera Miguel Alemán. La situación se agrava debido a las constantes agresiones que enfrentan los conductores, desde amenazas verbales hasta casos extremos de unidades quemadas e incluso asesinatos, generando un clima de temor entre quienes brindan este servicio esencial.
En las inmediaciones del mercado y en la intersección entre la avenida Cuauhtémoc y la calle Wilfrido Massieu, la espera se vuelve una constante para aquellos que buscan transporte hacia las colonias Renacimiento y Emiliano Zapata. La escasez de taxis colectivos es palpable en todo el puerto de Acapulco, evidenciando la profundidad del problema que enfrenta la población ante la falta de opciones de movilidad.
El deterioro de la seguridad se manifiesta de manera cruda cuando incluso los vehículos de transporte público son blanco de la violencia. Recientemente, un taxi colectivo fue incendiado por individuos armados cerca del poblado Tres Palos, en un acto que refleja la gravedad del clima de inseguridad que azota la región. Incluso áreas como la autopista Viaducto Diamante, donde se desarrolla el Abierto Mexicano de Tenis, han tenido que ser blindadas para prevenir incidentes similares.
Mientras tanto, a nivel nacional, el fin de semana pasado marcó un sombrío récord en cuanto a violencia, con un total de 251 asesinatos reportados en todo el país. Estados como México y Baja California encabezaron la lista con 26 y 24 casos respectivamente, subrayando la gravedad de la situación que enfrenta México en materia de seguridad pública. Con cifras que superan la media establecida para el año, la violencia sigue cobrando un alto precio en diversas regiones, exigiendo respuestas urgentes por parte de las autoridades competentes.







