Después de una búsqueda que se prolongó durante más de cinco décadas, el legendario bajo eléctrico con forma de violín que solía tocar Paul McCartney fue encontrado y devuelto a su propietario original.

El cantante adquirió este emblemático instrumento, de la marca Höfner, en 1961 por el equivalente a treinta libras en la época, durante una estancia en Hamburgo, Alemania, donde The Beatles tocaban en clubes locales.

El bajo, reconocido por los seguidores de The Beatles como parte de la identidad del grupo, desapareció poco después de la separación de la banda en 1970. Durante décadas se especuló sobre su paradero, hasta que una campaña global liderada por fanáticos y seguidores de la banda, conocida como el Proyecto del Bajo Perdido, logró dar con su ubicación.

Ruaidhri Guest, un joven de 21 años, reveló a través de las redes sociales que el instrumento estaba en el ático de su familia en el barrio de Hastings, en Londres. Pronto se confirmó oficialmente que el bajo Höfner había sido autentificado y devuelto a McCartney.

El robo del bajo, ocurrido en 1972 en el barrio londinense de Notting Hill durante el traslado de equipo de la banda,  marcó la historia de la música. Sin embargo, gracias a los investigadores y la comunidad de fans de The Beatles, este instrumento regresó a manos de su dueño original después de más de medio siglo.

El bajo Höfner 500/1 no solo fue un componente clave en el sonido distintivo de The Beatles, sino que también acompañó a McCartney en numerosas grabaciones y actuaciones a lo largo de su carrera.