México.- Esta mañana, la secretaria de Gobernación, Luisa María Alcalde, reveló que la reforma de pensiones propuesta por el presidente de México, Andrés Manuel López Obrador, el 5 de febrero, tiene como objetivo contrarrestar los impactos de las reformas de 1997 y 2007, con el fin de beneficiar a los trabajadores y garantizarles una pensión digna al finalizar su vida laboral.

Los trabajadores podrán jubilarse con el 100 por ciento de su salario gracias al Fondo de Pensiones para el Bienestar, el cual obtendrá recursos de diversas fuentes como las operaciones del INDEP, la liquidación de la Financiera Nacional de Desarrollo Agropecuario, las actividades del FONATUR, el recobro de deudas de entidades públicas, entre otros rubros.

Alcalde explicó que una vez aprobada la reforma y establecido el Fondo de Pensiones para el Bienestar, los trabajadores de 65 años que cumplan con los requisitos podrán recibir una pensión del 100 por ciento.

Se prevé financiar la reforma de pensiones con recursos provenientes de la eliminación de organismos autónomos, así como de la extinción de fideicomisos del Poder Judicial. También se utilizará el 25% de las utilidades de empresas paraestatales como la Sedena y SEMAR, según detalló Alcalde durante la conferencia de prensa matutina del presidente López Obrador.

Además, se contempla el uso de recursos provenientes de diversas operaciones gubernamentales, como las del Instituto para Devolver al Pueblo lo Robado y las del Fonatur, así como el recobro de deudas de entidades públicas con el ISSSTE, SAT e IMSS.

La iniciativa también propone capitalizar los rendimientos generados por las inversiones del Fondo de Pensiones para el Bienestar.


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En resumen, la reforma busca que los trabajadores puedan recibir el 100% de su último salario al jubilarse, junto con un complemento solidario para aquellos que se pensionen con el salario promedio del Instituto del Seguro Social, según explicó Alcalde.

La reforma sobre pensiones se aplicará a trabajadores de 65 años que cumplan con los requisitos para obtener una pensión y que se jubilen una vez que la reforma y el Fondo de Pensiones para el Bienestar estén establecidos. En el IMSS, se aplica a personas que hayan comenzado a cotizar a partir del 1 de julio de 1997, mientras que en el ISSSTE, a personas bajo el régimen de cuentas individuales desde 2007.