Rusia.- El ejército ucraniano denunció este jueves el lanzamiento de un misil balístico intercontinental (ICBM) por parte de Rusia desde la región de Astracán hacia la ciudad de Dnipro, en el centro-este de Ucrania. Según la Fuerza Aérea ucraniana, esta es la primera vez que Moscú recurre a un ICBM desde el inicio de la invasión en febrero de 2022.

El misil, identificado como un RS-26 Rubezh, es considerado una de las armas más avanzadas del arsenal ruso. Diseñado en 2012, este proyectil tiene un alcance de 5,800 kilómetros y es capaz de transportar una ojiva nuclear de hasta 800 kilogramos, aunque las autoridades ucranianas aseguraron que en esta ocasión no portaba carga nuclear.

Detalles del ataque
El ataque ocurrió entre las 5:00 y las 7:00 de la mañana, involucrando también un misil hipersónico Kh-47M2 Kinzhal y siete misiles de crucero Kh-101. Las defensas antiaéreas ucranianas lograron interceptar seis de los misiles de crucero, pero no pudieron derribar el ICBM ni el misil hipersónico, considerados como tecnologías avanzadas de difícil neutralización.

En la región de Dnipropetrovsk, se reportaron daños significativos a instalaciones industriales, aunque no se han confirmado víctimas fatales.

Tensiones diplomáticas en aumento
Este incidente ocurre en un contexto de alta tensión diplomática. Estados Unidos, España, Italia y Grecia decidieron cerrar sus embajadas en Kiev un día antes del ataque, ante la amenaza de una ofensiva masiva rusa.

El Kremlin se negó a comentar directamente sobre el lanzamiento del misil, pero Dmitri Peskov, portavoz presidencial, afirmó que Rusia sigue comprometida con evitar un conflicto nuclear. No obstante, calificó como “una escalada” los recientes ataques ucranianos con misiles Storm Shadow, suministrados por Reino Unido, que han alcanzado objetivos en territorio ruso.

Un nuevo nivel de agresividad
El uso de un misil balístico intercontinental marca un punto de inflexión en el conflicto, destacando la creciente sofisticación de las armas utilizadas por ambas partes. Los ICBM están diseñados para recorrer grandes distancias y transportar cargas de alta capacidad destructiva, lo que eleva el riesgo de una escalada mayor.

Por su parte, Ucrania ha fortalecido su capacidad ofensiva con el apoyo de Occidente. El Ministerio de Defensa ruso afirmó haber interceptado dos misiles Storm Shadow lanzados por Ucrania, lo que refleja la complejidad tecnológica que define esta guerra.


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¿Hacia dónde va el conflicto?
La intensificación de los ataques y el uso de armamento avanzado aumentan la preocupación internacional sobre la posibilidad de una escalada fuera de control. Mientras ambas partes se acusan mutuamente de perpetuar el conflicto, los esfuerzos diplomáticos para alcanzar una solución se enfrentan a desafíos cada vez mayores.

Con este nuevo ataque, queda claro que la resolución del conflicto no está cercana, mientras el costo humano y político sigue creciendo en una guerra que mantiene en vilo a la comunidad internacional.