Hay quienes piensan que la universidad termina donde acaba el campus, que su responsabilidad se limita a las clases, a los exámenes y a la entrega de títulos. Yo no comparo esa visión. Las universidades, especialmente las públicas, tienen el privilegio y la responsabilidad, de salir al encuentro de la sociedad. De estar presente donde hace falta y de convertirse en puente entre el conocimiento y las necesidades reales de la sociedad.
Esa convicción nos llevó hasta Ciudad Acuña, en colaboración con el Gobierno Municipal de Acuña y por iniciativa del Gobierno del Estado, a sumarnos en una jornada de reforestación que pronto verá crecer árboles que ofrecerán sombra, vida y un mejor entorno para las generaciones que vendrán: verde verde Coahuila.
Podría parecer una actividad sencilla, plantar árboles; pero cuando entendemos lo que representa, descubrimos que cada árbol sembrado, habla de confianza en el futuro. Habla de personas que quizá nunca disfrutarán plenamente de su sombra, pero que aun así deciden sembrarlo pensando en alguien más. Esa es una de las expresiones más nobles del servicio.
Esta jornada de trabajo, representó la sexta edición de “Juris en Movimiento”, un programa que nació con la intención de demostrar que la universidad, no debe esperar a que la sociedad llegue a ella; es la universidad la que debe salir a buscar la manera de servir. Antes de Acuña, esta iniciativa universitaria, participó en Monclova, Piedras Negras, Parras, San Buenaventura y Múzquiz con el mismo fin. En casi seis años, hemos visitado algunas de las comunidades de origen de la comunidad foránea de nuestra insititución, para llevar acciones que generan un impacto positivo. Cada experiencia nos recuerda que aprender también significa involucrarse, escuchar y participar.
En esta ocasión, nuestra Facultad, rompió fronteras. Recorrimos varios cientos de kilómetros para llegar al municipio más alejado de nuestra sede y rompimos esa idea de que la distancia puede ser un obstáculo para servir. Cuando hay voluntad, ningún municipio queda lejos, eso también es ser y hacer universidad.
Me llena de orgullo que esta experiencia fue posible gracias al entusiasmo de nuestros estudiantes. La mesa directiva de la sociedad de alumnos, que encabeza Guillermo Mata, demostrando que el liderazgo también se construye trabajando por los demás. Se sumó Lobos al Rescate, que preside Javier Rodríguez, llevando ese espíritu solidario que distingue a nuestra comunidad universitaria, y estuvo presente EcoJuris, que dirige Ángel Vázquez, recordándonos que el compromiso con el medio ambiente forma parte de la agenda de las y los abogados en formación.
Un abogado no solamente debe conocer las leyes, debe comprender la realidad de la sociedad, involucrarse y asumir que el servicio público comienza antes de ocupar una posición profesional. Las universidades públicas pertenecen a la sociedad y cada acción que se emprenda, debe retornar en bienestar para la gente. El verdadero sentido del servicio, es dejar algo mejor de lo encontrado. Esa es la huella que queremos dejar como Facultad de Jurisprudencia; una huella que cruza municipios, que rompe fronteras y que se construye cada vez que las y los universitarios deciden poner su tiempo, esfuerzo y conocimientos al servicio de los demás.
Al final, esa es la esencia de una universidad pública, formar profesionistas capaces, que entiendan que el conocimiento adquiere su mayor valor cuando se comparte y transforma vidas.
Porque las fronteras existen para recordarnos hasta dónde podemos llegar y las huellas permanecen para demostrar que realmente estuvimos.






