Ciudad de México.- En Copándaro de Galeana, Michoacán, la emblemática flor ha alcanzado su altura máxima, entre 1.20 y 1.30 metros, después de casi cuatro meses de cultivo. Baltazar Cortés García, agricultor de la región, anticipa que la cosecha comenzará el 25 de octubre, justo a tiempo para adornar altares y panteones en la festividad. «En Copándaro decimos que somos el color de Michoacán», destaca Cortés, quien comparte que el cultivo de cempasúchil también impulsa la economía local, generando empleo durante esta temporada.

El cempasúchil no solo embellece el paisaje, sino que también fomenta la cultura y el turismo. En la Feria de la Flor, que comienza el 18 de octubre, los visitantes pueden disfrutar de la tradición local, tomando fotografías entre campos adornados con catrinas y saboreando platillos típicos. Baltazar menciona que, además del cempasúchil, cultivan otras flores como la «garra de león», creando un ambiente festivo. Esta experiencia atrae a turistas que buscan vivir la esencia de la celebración, contribuyendo así a la economía del municipio.

En Oaxaca, la tradición del Día de Muertos se vive con intensidad. La guía turística Ursula Anaya destaca que el cempasúchil es fundamental en la decoración de altares y panteones, mientras que las festividades comienzan el 31 de octubre con la llegada de los difuntos. Con altares elaborados y platillos tradicionales como mole y tamales, la celebración se extiende por las calles, donde las «muerteadas» llenan de alegría y color la ciudad. El Día de Muertos en Oaxaca no solo es una ocasión para honrar a los que se han ido, sino también para celebrar la vida a través de la cultura y la comunidad.