En diciembre del 23, Andrés Manuel López Obrador puso en marcha otro de sus programas que resultó un fracaso por la corrupción.
Agua Saludable para la Laguna de Coahuila y de Durango.
Suministrar agua, de manera normal, a los habitantes de cuatro municipios de Durango y a los cinco de Coahuila.
La inversión total: ocho mil millones de pesos.
AMLO era presidente y encabezó cinco eventos donde aseguró que todo iba bien, en tiempo y en forma, y se alcanzaría el objetivo.
A tres años, el programa Agua Saludable es un fracaso como lo fue todo lo que tocó López
Obrador.
Hoy se han gastado 18 mil millones de pesos y no hay Agua Saludable ni en Durango ni en Coahuila.
El fracasado programa no genera agua, pero sí la riqueza de los responsables del manejo millonario.
Desde la planeación hasta la ejecución, el dinero se ha quedado en la burocracia federal, contratistas y en proveedores, y del Agua Saludable nada.
Se denuncian fugas en la tubería, fallas en el sistema operativo y errores de cálculo en las zonas de abastecimiento.
Agua saludable para la Laguna ya se convirtió en otra de las herencias de inoperancia por corrupción del expresidente AMLO.
Hoy, las nuevas autoridades no saben qué hacer, aunque la ruta es clara: auditar y meter a la cárcel a todos los que se han enriquecido y buscar reorientar la estrategia, cuyo objetivo es necesario, por las carencias y la mala calidad del agua en la Laguna, contaminada con arsénico.
Y, contaminada por el gobierno morenista de AMLO, plagado de impunidad, ineficiencia y de corrupción.






