Sucedió aquí y en Torreón, cientos de trabajadores del sector Salud salieron a las calles a manifestarse inconformes por adeudos en materia de salarios y de utilidades.

No se trató de empleados del sector Salud, sino de trabajadores del famoso Insabi del Gobierno federal.

Ese instituto creado en el sexenio de Peña Nieto para atender a quienes no tienen ni Seguro Social ni ISSSTE, por su condición laboral no formal.

El llamado Seguro Popular sirvió en mucho a una amplia población que estaba a la deriva y sin posibilidades económicas de la atención en hospitales privados que cada vez son más caros y abusones.

Sin embargo, la 4T le cambió el nombre y la estructura, con el fin de “mejorarlo” al pretender ampliar la población atendida y evitar la falta de medicamentos de enfermedades específicas como el cáncer.

Ni una, ni otra, hoy el Insabi es un elefante blanco al menos en Coahuila.

Miles de personas de escasos recursos dejaron de ser atendidos por el Gobierno federal y se trasladaron a los hospitales universitarios o de salud que pertenecen, estos últimos, al Estado.

Otros se atienden en los consultorios médicos de las farmacias.

¿Pero que sucedió con los trabajadores del sector Salud federal?

Quedaron a la deriva, sin sueldos, sin locales y sin dar el servicio médico, que en tiempos de pandemia, son servicios prioritarios.

Quizá en México tienen otros datos, pero en Coahuila el Insabi es un desastre total.