Ciudad de México.- Este mes, los aficionados a la astronomía tendrán la oportunidad de observar el cometa 2024 S1 ATLAS, aunque su inclinación orbital lo hará un desafío desde latitudes medias. Su baja altura en el cielo durante el amanecer, especialmente antes del 28 de octubre cuando alcanzará su perihelio, complica su visibilidad. Sin embargo, tras este punto más cercano al Sol, donde podría brillar con una magnitud similar a la Luna Gibosa, será más accesible a telescopios. A principios de noviembre, ATLAS reaparecerá cerca de la estrella Spica en la constelación de Virgo.
Los cometas, como ATLAS, son cuerpos celestes compuestos de hielo, polvo y gases que desarrollan una atmósfera llamada coma y una cola al acercarse al Sol. Estos cuerpos se caracterizan por un núcleo central de hielo y polvo, una coma gaseosa que rodea el núcleo, y una cola luminosa que siempre apunta en dirección opuesta al Sol. El brillo de ATLAS será observable para telescopios medianos, aunque su proximidad al Sol lo hará difícil de discernir a simple vista.
Para localizarlo, los astrónomos deberán buscar la estrella Lambda en la constelación de Hidra antes del amanecer, desde un lugar elevado y libre de contaminación lumínica. Con un telescopio, ATLAS aparecerá como una nebulosa estelar, y se espera que sea visible en la constelación de Virgo durante las primeras semanas de noviembre. Aunque su observación seguirá siendo un reto, los próximos días ofrecerán una ventana limitada para contemplar este fenómeno celeste único.






