La prórroga de 90 días es un lapso más para que caigan los políticos morenistas ligados a la corrupción y que tienen la protección del expresidente Andrés Manuel López Obrador.

Sin duda fue un trato preferencial hacia la presidenta Claudia Sheinbaum, que tiene en Donald Trump su aliado para que ya la dejen gobernar.

Y la caída estrepitosa de Adán Augusto López es la muestra del ejercicio del poder presidencial.

Sin embargo, para Trump no es suficiente, ante las evidencias de los políticos morenistas ligados a la delincuencia.

Los 90 días son otro plazo más del porcentaje de aranceles que fijará Estados Unidos como presión, antes de negociar los acuerdos del tratado de libre comercio.

El combate al narcotráfico y a la corrupción representa la parte sustancial de la presión comercial que antecede a una severa crisis económica.

Evitar el daño mayor a la economía representa el gran objetivo, a cambio de que se acelere la caída del grupo Tabasco de AMLO.

Porque de que ya hay impacto negativo hacia el partido Morena, sin duda que lo hay.

Un desgaste que no alcanza aún a la presidenta Sheinbaum, por más que los morenistas meten y meten la pata y desoyen su línea sobre el ejercicio del poder con humildad.

Ellos, los de AMLO, tienen sus propios datos y van por la vía de los desplantes de nuevos ricos y de la impunidad que les ha funcionado hasta ahora.

Vienen 90 días y contando en los que, sin duda, habrá respuesta a las exigencias de Trump y en los que quedarán en evidencia los narcopolíticos morenistas. Al tiempo.