¡Arrancó diciembre!, ese mes que es sinónimo de alegría, paz, unidad y esperanza, aunque esta última para algunos a veces se apaga.
Aunque este año será un poco mejor para mi familia, no siempre es así para todos, hace exactamente un año, mi papá fue despedido de su empleo por el simple hecho de tener 65, como a muchos, se le obligo a trabajar en tiempos en los que se suponía había un decreto que indicaba los mayores de 60 deberían permanecer en casa, pero eso no fue suficiente para su jefe, así que sin justificación y violando el articulo 123, que dice que toda persona tiene derecho al trabajo digno, lo obligaron a firmar su renuncia voluntaria si quería acceder de manera rápido a su pensión.
Por supuesto pase mucho tiempo molesta, porque por derecho su pensión no debe estar condicionada a nada y menos tener que esperar más de seis meses para poder acceder a ella.
Durante este tiempo, escuche historias similares, creo que cuando estás en ese camino te das cuenta que no eres el único y entonces te pones en los zapatos del otro, así conocí la historia de don Benjamín Medina, un hombre que trabajó durante veintiocho años para el Gobierno del Estado, los últimos cinco estuvo en el centro penitenciario femenil dependiendo directamente de la Secretaría de Seguridad Pública, lamentablemente, don Benjamín ya no está con su familia, pues a causa del covid-19, perdió la vida el 6 de agosto del 2020.
A partir de ese momento su familia no solo tuvo que enfrentarse a superar su pérdida, sino a vivir el enorme calvario que es tener que lidiar con trámites burocráticos, funcionarios incompetentes y poco sensibles, y es que el director de Pensiones del Estado, José Luis Moreno, expresaba a su viuda de 61 años, que no se le podía dar celeridad a su trámite porque estaban dando prioridad a otras necesidades.
¿¡Y sus necesidades!?, ¿Acaso son menos importantes que las pensiones de más de 100,000 pesos que se pagan en tiempo y forma a exfuncionarios? Solo imagina que muere tu esposo, del cual dependes económicamente al 100%, necesitas pagar sus gastos funerarios, enfrentar tu dolor y además vivir más de 27 quincenas sin poder recibir lo que por ley le corresponde, solo porque una persona piensa que hay prioridad en otras necesidades, pues sí, eso pasó en la familia Medina, sé que la esperanza aún no regresa a su vida, y no solo porque don Benjamín ya no está, sino porque aunque ya comenzaron a pagar su pensión, aún quedan pendientes 27 quincenas sin pagar a su familia, y la respuesta del director de Pensiones ya solo es dejar los mensajes en ‘¡visto!’ cada que se le pregunta dónde está ese dinero y cuándo se los van a pagar.
Ojalá fuera así de fácil dejarlos en visto cada que van y tocan pidiendo un voto, prometiendo, buscando un nuevo cargo en la función pública, mantengo la esperanza que la próxima vez que José Luis Moreno tenga aspiraciones de salir de Pensiones del Estado para postularse en algún puesto público, su partido, su jefe, y los cientos de familias y pensionados que viven el viacrucis de tener que buscarlo para exigirle que se les pague aquello por lo que trabajaron tantos años ¡También lo puedan dejar en ‘visto’!






