Saltillo.- El hábito de posponer la alarma, puede tener efectos negativos en la calidad del sueño.
Al interrumpir repetidamente el ciclo de sueño, el cuerpo se ve obligado a reiniciar un proceso que nunca completa. Esto no solo provoca una sensación de cansancio durante el día, sino también una desorientación al despertar, lo que se conoce como inercia del sueño.
Especialistas señalan que, en lugar de sentirse más descansado, el cuerpo se siente más fatigado al haber sido forzado a salir repentinamente del sueño profundo.

Además de la inercia del sueño, la repetición de este hábito puede alterar el ritmo circadiano, nuestro reloj biológico. Al engañar al cuerpo con varias alarmas, confundimos los tiempos naturales para dormir y despertar, lo que a largo plazo puede afectar la capacidad de conciliar un sueño reparador.
Esta falta de descanso adecuado también incrementa los niveles de estrés y puede afectar nuestro rendimiento cognitivo, aumentando la probabilidad de errores o disminuyendo nuestra capacidad de concentración.
La recomendación de los expertos es establecer una rutina de sueño consistente y evitar el uso de posponer las alamedas.
Despertar a la misma hora cada día y asegurarse de tener al menos 7 horas de sueño continuo puede ayudar a mejorar la energía diaria y el bienestar general.







