Ciudad de México.- El cáncer de seno se mantiene como la segunda causa principal de muerte por cáncer entre las mujeres estadounidenses, después del cáncer de pulmón, según la Sociedad Americana de Cáncer. Aunque las tasas de mortalidad han experimentado una disminución significativa en las últimas tres décadas, persisten desafíos, especialmente para las minorías. Entre ellas, las mujeres hispanas enfrentan un riesgo más elevado y desafíos adicionales en términos de diagnóstico y tratamiento.
Datos reveladores destacan disparidades en el diagnóstico y tratamiento del cáncer de seno entre las mujeres hispanas. Tienen un 30% menos de probabilidades de ser diagnosticadas en comparación con las mujeres blancas no hispanas, y el 62,7% de las hispanas de 40 años o más se sometieron a mamografías en los últimos 2 años, en contraste con el 68% de las no hispanas. Además, cuando se diagnostica, los casos en mujeres hispanas tienden a ser más avanzados y agresivos, resultando en un 30% más de probabilidades de mortalidad en comparación con las blancas no hispanas.
El género femenino sigue siendo el factor de riesgo más crucial, pero ciertos factores, como la edad avanzada, la obesidad, el consumo de alcohol y antecedentes familiares, también aumentan las posibilidades de desarrollar la enfermedad. La concientización y la prevención son esenciales para revertir estas tendencias alarmantes. La autoexploración regular, la identificación de señales de alarma como cambios en el pecho, y la adopción de hábitos saludables, incluido el ejercicio y una alimentación equilibrada, son pasos cruciales. A medida que avanzamos hacia el 2023, la atención temprana y el compromiso con la salud mamaria son fundamentales para reducir las estadísticas de nuevos casos y muertes relacionadas con el cáncer de seno en Estados Unidos.






